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23 de marzo de 2011

¿Qué harías si supieras que no vas a fracasar? Verónica Andrés y Florencia Andrés



"El amor a uno mismo es el sentimiento más malentendido y olvidado"

Las especialistas Verónica Andrés y Florencia Andrés muestran herramientas para desarrollar la inteligencia emocional en el libro 'Confianza total'

ALBERT DOMÈNECH - La vanguardia


Verónica Andrés y Florencia Andrés son madre e hija, y más allá de su relación personal, han unido fuerzas para invitarnos a observar de qué modo nos movemos por el mundo, a ser más conscientes de las motivaciones y efectos de nuestros actos, o a tomar las riendas de nuestro presente. Las autoras argentinas aportan en el libro 'Confianza total' información sobre coaching, inteligencia emocional, liderazgo, motivación y neurociencias. Nos revelan también el poder que tienen nuestros pensamientos, palabras y emociones, y nos brindan ejemplos y estrategias para aprovechar nuestro tiempo de otra manera e intentar vivir mejor. La fórmula parece fácil de asimilar, eso sí, el paso decisivo será saberla aplicar a nuestra vida diaria. 

-Vamos primero al concepto global del libro. ¿Qué entienden ustedes por confianza total?
-Florencia Andrés: Es un conjunto de habilidades que se pueden sintetizar en la habilidad para creer en uno mismo, para superar miedos, para usar el poder de los pensamientos y de las emociones a nuestro favor y para transformar sueños en metas alcanzables. Lo interesante es ver, que este concepto de confianza total, es algo con lo que todos hemos nacido, es innato, y eso quiere decir que si lo hemos perdido, lo podemos recuperar. 

-Está claro que la pregunta es, ¿cómo recuperarla? En su libro, dejan claro que hay una gran parte de trabajo interior. ¿Es esa la llave de todo?
-Verónica Andrés: Lo que nosotros le queremos devolver al lector es el poder que le ha otorgado al exterior, a la opinión de los demás y a sus comentarios negativos. Le queremos devolver el poder que tienen sus propios pensamientos, mucho más allá de lo que sucede en el mundo externo. Los hechos, los acontecimientos, no dependen de nosotros, pero sí que depende de nosotros la interpretación que le demos a esos acontecimientos. Y eso es lo que cambia el resultado. Fíjate que esto no es nada nuevo, alguien podría decir, ahora está moda con estos del coaching como dicen ustedes. Quien dijo “no podemos cambiar nuestras circunstancias, pero sí que podemos elegir cómo responder frente a ellas” fue Epíteto, que era un esclavo romano que vivió en el silgo I, y que llegó a ser luego un consejero del mismísimo Marco Aurelio. Siempre hubo a lo largo de la historia de la humanidad personas que supieron utilizar las circunstancias a su favor. Hay un espacio que es la libertad de elegir cómo responder frente a lo que me sucede. Y eso es lo que nosotros proponemos a las personas a lo largo del libro, libertad para elegir lo que pienso, libertad para elegir lo que digo, libertad para elegir mis acciones y para modificar el curso de la vida que vas llevando por los acontecimientos externos. 

-Quedémonos con la palabra “elegir”. Exponen en el libro que hay dos paradigmas en el mundo que lo mueven todo y que son el amor y el miedo. ¿Por qué somos tan autodestructivos y siempre solemos quedarnos con los segundo?
-Verónica: En piloto automático, cuando las cosas salen mal y el peligro te acecha, lo que responde en nuestro cerebro, es una parte muy antigua de la que estamos dotados desde que el hombre estaba en la selva. Es el cerebro reptiliano, el centro de las funciones autónomas. Esa parte del cerebro que tenemos en común con los reptiles, prepara todas las reacciones automáticas de huir o luchar frente a un peligro. Es la parte de nuestro cerebro que no siente, reacciona. 

-¿Cuándo se activa?
-Verónica: El mundo moderno nos presenta diferentes situaciones que pueden ser vividas como peligrosas, que a veces son peligros reales, pero que otras veces son peligros imaginarios. Eso nos coloca en una situación defensiva o violenta. Puede servirnos en caso de que haya un peligro muy real, pero normalmente no necesitamos de esa reacción tan automática que podemos necesitar si viene un ladrón y nos persigue. Nosotros necesitamos conectar más el cerebro emocional con el cerebro pensante, que cuando trabajan en armonía nos llevan a tomar las mejores decisiones. 
-Florencia: Uno de los frutos del paradigma del miedo, y que tiene mucho que ver con ser autodestructivo, es el perfeccionismo. El perfeccionismo es un camino de infelicidad garantizada, porque nadie es perfecto. Es mejor buscar la excelencia. 

-¿Cuál es la diferencia entre alguien que busca el perfeccionismo y el que busca la excelencia?
-Florencia: Su actitud frente al error. El perfeccionista cada vez que se equivoca sufre y se siente mal consigo mismo, y si trabaja con otros hace sentir mal a los demás. Quien busca la excelencia frente al error, siempre se hace la pregunta de, ¿qué aprendí de él? Y capitaliza sus errores, y allí es cuando el error se convierte en oportunidad de aprendizaje y dejamos de ser tan duros con nosotros mismos. 

-¿También en épocas de crisis?
-Verónica: Frente a las crisis es importante conocer este doble significado de ver que la crisis es la oportunidad de despertar talentos que estaban dormidos. 

-Filosofía oriental total…
-Verónica: Sí, filosofía oriental pero fíjate que la teoría del desafío como concepto la acuñó un inglés, Arnold J.Toynbee, describiendo lo que hacían los egipcios con los desbordes del Nilo, “o sucumbían o se agrandaban”. Descubrieron como encauzarlo y transformaron el desierto en la base fértil del Nilo que permitió florecer su civilización. En realidad las crisis vienen a nosotros, y lo hacen de todos los tamaños y colores para que nosotros nos superemos, siempre y cuando nos demos cuenta de que en la crisis está la oportunidad. De lo contrario, sucumbimos. 

-¿Tener miedo puede ser positivo?
-Florencia: Decimos que todas las emociones vienen con un mensaje concreto a nuestra vida. Cuando aprendemos a escuchar qué mensaje traen, es cuando las emociones nos empiezan a jugar a favor y se puedan convertir en una brújula para saber qué acción tomar. Muchas veces el miedo sano nos puede estar indicando que hay algo real que proteger, que nos tenemos que preparar más, que nos faltan recursos para que ese miedo baje. Si lo escuchamos y lo atendemos, estamos haciendo que bajen las posibilidades de que suceda aquello que tememos. Si no atendemos a ese miedo es cuando podemos caer en estados de ansiedad, o de desmotivación. Al prepararnos, ese miedo pierde su fuerza.

-¿Estamos faltos de una educación emocional que nos enseñe a acompañar el miedo en lugar de intentar combatirlo?
-Verónica: No solamente no nos enseñan, sino que en realidad lo que nos enseñan es el camino contrario. Me quedé pensando en tu pregunta anterior y en porqué somos tan autodestructivos. La investigación ha demostrado que a un niño se le dan un promedio de 45 comentarios positivos por día, contra más de 400 negativos. Está documentado. Imagínate, si de temprana edad lo que empezamos a recibir son comentarios negativos hacia nosotros mismos, qué vamos a interiorizar con respecto a nosotros mismos. ¿Por qué somos tan duros con nosotros? De todos los juicios que recibimos los seres humanos a lo largo de nuestra vida, el más duro es el que hacemos nosotros con nosotros mismos. Esa es la mala noticia, la buena es que es algo que podemos modificar. Nosotras decimos en el libro que nos han enseñado todo al revés, que la letra con sangre entra, que no le digas a alguien que lo ha hecho bien porque se agrandará, y es todo lo contrario. Los seres humanos estamos preparados para funcionar bien con emociones positivas. Nuestro cerebro es como un paracaídas, no funciona si está cerrado. ¿Qué lo cierra? Las emociones negativas. ¿Qué lo abre? Las emociones positivas. El reconocimiento, la alegría, la celebración. También darle la bienvenida a la tristeza, al enojo. Pero hemos descartado lo positivo por temor a crear seres arrogantes. Todo lo contrario, la celebración y el reconocimiento en justa medida nos devuelven de nosotros mismos una buena imagen, que es lo que necesitamos para ponernos metas y atravesar desafíos. 

-¿Qué diferencia hay entre la confianza y la autoestima?
-Verónica: La autoestima es un juicio de valoración que hacemos acerca de nosotros mismos. Todos tenemos una imagen de nosotros mismos cuando miramos hacia dentro, cómo nos sentimos con respecto a esa imagen es la medida de la autoestima. La confianza es la fuerza interior con la que nacemos y que nos permite atravesar retos y desafíos. Están relacionadas, decimos que la autoestima es la confianza que no se puede fingir. Podemos tener mucha confianza, pero si de verdad no tengo autoestima, es decir, una sana valoración de la persona, no habrá meta que me alcanza. La autoestima no debe depender, ni de mis aciertos ni de mis desaciertos. Tengo un valor intrínseco. ¿Por qué? Porque soy ser humano. 

-¿Pueden describirme algunas acciones que nos sirvan para cultivar nuestra autoestima de manera diaria?
-Florencia: La autoestima se reconstruye reconociendo lo que hacemos bien, nuestros talentos, nuestros logros. Es algo que también recomendamos en nuestros cursos, hacer una lista con los cien logros que hayas tenido en tu vida. Un logro no tiene porque ser grandes cosas, puede ser aprender a cocinar tal cosa, o ir de viaje a tal sitio. Es importante hacer una lista con cien logros para subir tu autoestima. 
-Verónica: Sí, reconocer cuáles son mis talentos, hacer una lista simultánea de cuáles son los talentos que tenemos. Estamos más acostumbrados a pensar en lo que no sabemos hacer que en lo que sabemos hacer. Eso hace que demos por sentados los talentos que tenemos. 
-Florencia: Y luego tres cosas muy cortitas. Dejar de compararnos, no sirve para nada y siempre nos comparamos con alguien que está en mejor posición. Dejar de quejarnos, la queja parece aliviadora pero no soluciona nada. Y dejar de escondernos, que tiene que ver con reconocer cuáles son nuestros talentos.
-Verónica: Y tiene que ver también en proponernos tener un sueño. En el momento en que yo empiezo a pensar cuál es mi sueño, salgo al mundo, corro las cortinas y digo “aquí estoy”. Atravesando el miedo que va a venir con la meta nueva, pero sabiendo que voy a crecer dentro de este sueño, y eso hace que aumente tu autoestima. 

-¿Por muy mal que esté la situación? Se lo digo porque puede haber lectores que estén atravesando por momentos personales duros y no vean la luz del túnel desde hace tiempo…
-Florencia: Dos cosas, primero recordar que no podemos elegir nuestras circunstancias externas, es cierto, si se enferma un familiar, me echan del empleo, o me deja mi pareja, son cosas que no podemos elegir. Pero siempre podemos elegir cómo responder a eso, cómo interpretarlo. Y si lo interpreto como una desgracia, o como el fin del mundo, lo será. Si decido preguntarme, ¿cuál será la oportunidad que hay en esta crisis? Quizás la encuentre, o por lo menos sospechar. ¿Habrá una oportunidad en esto que estamos atravesando? Eso hace que mi cerebro busque. Hay que recordar que los momentos de incertidumbre pueden despertar talentos en nosotros que no sabíamos que teníamos y que nunca se despertarían si todo estuviera bien. 

-¿Sabemos perdonar y quitarnos piedras de encima?
-Verónica: No sabemos, porque no nos damos cuenta del peso que nosotros mismos estamos acarreando. Muchas veces no perdonamos porque creemos que perdonar es ser condescendiente con lo que el otro ha hecho, y hay cosas que no puedo perdonar, claro que sí. Tenemos que ser conscientes de que perdonar es liberarme a mi mismo del peso que voy acarreando, y de un resentimiento que me estanca y no me permite fluir. Eso genera un estado de ánimo negativo. En el momento en el que yo decido perdonar, me alivio y entro en paz, y esa paz me da energía para seguir viviendo alegre y feliz, con nuevas metas. Todos necesitamos de perdón, porque no hay ningún ser humano que no se haya equivocado, así que cuando perdono al otro, en el algún punto estoy perdonando algo de mí. 

-Aseguran en su libro que los pensamientos tienen mucho poder. ¿Cómo podemos cambiar los pensamientos negativos por positivos?
-Verónica: Convirtiéndonos en observadores de nuestros pensamientos, nosotras decimos que tenemos que silenciar al crítico interno. El crítico que está todo el día diciéndome que esto no me va a salir, o no lo podré hacer. Hay que dar lugar a que salga el observador, ¿cómo observo lo que estoy pensando? Escuchándote a ti mismo, y haciéndote estas preguntas, ¿este pensamiento me sirve? ¿Me abre los caminos o me los cierra? ¿Me hace sentir bien o mal? Porque si no me abre los caminos, me hace sentir mal y no me da ninguna posibilidad, ¿qué hago? Sabiendo que los pensamientos no son verdades absolutas, los pensamientos son pensamientos, y por lo tanto hay que elegir uno que me haga sentir bien, que me abra los caminos y que me de posibilidades. 

-Ya no es un secreto que socialmente no está muy bien visto expresar las emociones, especialmente las negativas, como la tristeza o el dolor. ¿Estamos logrando cambiar esta tendencia y darle la importancia que merecen las emociones?
-Florencia: Sí, a partir de la neurociencia y de las escuelas de negocios que han demostrado que el 75% del éxito laboral depende de factores ligados a la inteligencia emocional, y sólo el 25% tiene que ver con el coeficiente intelectual. A partir de este tipo de descubrimientos, hay mucha más conciencia de la importancia de saber manejar las emociones con inteligencia. Para ello, hay que conocerlas, a veces no sabemos ni lo que sentimos. Tenemos que saber a qué me invita esta emoción. La neurociencia ha demostrado que nuestros cerebros están diseñados para contagiar emociones, quiera yo o no. Las emociones han dejado de ser parte de tu vida privada, si voy a una reunión enojada, acabaré contagiando a los demás. La buena noticia es que las emociones se propagan como un virus, pero las que más rápido lo hacen son la alegría y la cordialidad. 

-Un tabú establecido desde hace tiempo es el de que la gente no cambia. Ustedes parecen no estar de acuerdo en su libro…
-Verónica: Sí, hay una frase muy famosa en un tango argentino que dice, “si soy así, qué voy a hacer”. Como diciendo, yo soy así, no puedo cambiar, es muy pesimista. El nuevo paradigma, que tiene que ver con la investigación, afirma que el lenguaje no solamente describe al mundo, crea al mundo. De manera que los seres humanos sí que podemos cambiar si nos damos permiso, y si empezamos a ser conscientes de que lo que decimos crea una realidad, la pregunta es, ¿qué realidad quiero crear?

-Se han convertido durante todos estos años en observadoras de la actitud del ser humano ante la vida, ¿cuál dirían que es la más común?
-Verónica: Hay ciertos temas que son universales, y lo que más ha fallado es el amor por nosotros mismos, es el sentimiento más mal entendido, el más difícil de todos, el más olvidado. Creo que ese es el gran tema y la gran necesidad de los seres humanos. A partir de aquí, todo lo demás es posible. Como decimos nosotras: ¿Imposible? Yo, soy posible, y a partir de aquí, todo es posible

31 de octubre de 2010

¿CÓMO SUPERAR LOS MIEDOS? por Verónica de Andrés en CONFIANZA TOTAL



http://www.confianza-total.com/

Nota a Verónica de Andrés (Confianza Total) para la Revista Tu Mismo

Entrevista que realice para la Revista Tu Mismo



Quién es


Educadora, conferenciante y autora especialista en 
crecimiento personal y motivación, la argentina Verónica de Andrés es miembro ejecutivo del Consejo 
Internacional de Autoestima (EE.UU.). Ha disertado 
en América, Oriente Medio, Europa, Oceanía y 
África. Trabaja con empresas y organizaciones educativas de primer nivel, como las universidades de 
Huelva y Sevilla, en España. Fue condecorada Dama 
de Gracia de la Orden de San Juan de Malta. 
Más información en www.veronica-andres.com





Verónica, ¿qué te motivó a realizar esta película?

-Tengo casi 20 años de experiencia trabajando en el campo de la autoestima, desarrollo personal, motivación, inteligencia emocional, tanto en espacios universitarios como también en empresas que me contrataban. Esas áreas de acción, aún siendo interesantes, eran limitadas. La película la creamos en equipo, junto con Florencia (Andrés) y Lucas (Palmero), y fue la consecuencia de que un día surgió la pregunta “¿queremos que esto quede encerrado en esos espacios, sabiendo que el mensaje es tan poderoso, conociendo los cambios que se producen en las personas?, ¿cómo podemos hacer para que este mensaje, que tiene un potencial transformador, siga acercándose al mundo, a muchas personas?”. Y en definitiva la cuestión era qué queríamos lograr. Pues bien, queremos crear confianza, despertar en las personas una conciencia a través de la cual puedan volver a confiar en sí mismas.

-¿Cuál es la herramienta, la educación?

-Sí, apuntando a un cambio que empieza a nivel individual. El cambio comienza en cada uno de nosotros, y luego se extiende a la familia, al trabajo, a la comunidad, como una onda expansiva… como el amor. Es como el “conócete a ti mismo”. No resulta ser algo novedoso el mensaje en sí mismo, que al fin de cuentas es universal y refiere a la condición humana; aquí lo nuevo es el formato, una película.

-¿Qué características fundamentales distinguen a la confianza en una persona?

-La confianza permite aceptar con alegría los retos que te presenta la vida. También te permite crecer, soñar, encontrar los recursos que se necesitan en cada momento, creer, y en su caso, volver a empezar, despierta el optimismo, una de las cualidades más interesantes de la inteligencia emocional. El optimista es aquél que, viendo las dificultades, imagina las soluciones y contagia a quienes están a su alrededor con ese optimismo. La película tuvo muchos momentos de incertidumbre en los cuales no sabíamos qué iba a pasar, no veíamos con claridad cuál era la salida, ¡había que hacer un DVD!, algo muy distinto a lo que habíamos realizado hasta entonces, y sin garantía de los resultados. Entonces hubo que conectarse con esa fuerza, la confianza interior de que es posible e imaginar el resultado final, conectar con el propósito superior, aquello que nos mueve, de tal modo que vamos comprometiéndonos con los sueños. Goethe dice que cuando nos comprometemos con un determinado objetivo, el universo viene en nuestra ayuda, se hace cómplice. Cuando hay dudas, el universo no nos puede ayudar, la duda dice que no queremos conseguirlo, no vamos a por ello. Con confianza abrimos las manos y esperamos lo que tiene que venir, dando pasos hacia la meta.

-Acabas de mencionar el propósito superior, en la película hablas de la palabra misión. ¿Qué valor tiene para ti ese concepto?

-La importancia del propósito superior está en que nos permite superar obstáculos, cuando estamos agobiados, desanimados y a punto de rendirnos ante las dificultades. Un ejemplo es lo que ocurrió cuando faltaba muy poco para terminar nuestro trabajo de “Confianza total” y surgió un problema grave en los ordenadores. Gran parte de lo hecho parecía irse al garete. Pero el propósito superior, el del servicio, hizo que finalmente solucionáramos el escollo. Porque lo estábamos haciendo para inspirar a otros.

-¿Tu misión es algo más social, global?

-Siempre todo empieza en uno mismo. No puedo pensar en ayudar a otro si no pienso primero en mí. Tengo que comenzar por mis talentos, mis virtudes y trabajar en el propósito personal, después pensar en algo más grande, y por último llegar a un propósito social. Todo esto se relaciona con la felicidad. Martin Seligman, creador de la psicología positiva, habla de tres niveles de felicidad: el primero corresponde a los bienes materiales, que es poco duradera; el siguiente es lo que denomina “la vida buena”, más interesante, cuando realizamos un trabajo el cual permite desarrollar nuestros dones, y el tercer nivel es “la vida trascendente”, cuando no pensamos en nosotros mismos, sino en los demás. Y ésto es el propósito superior. Al tratar este tema nos vienen a la cabeza personas como la Madre Teresa, figura algo inalcanzable o cuya acción nos parece difícil de igualar, pero Luther King dijo que todos pueden ser grandes para servir, todos tenemos un corazón y un alma para servir.

-¿Un modelo de confianza total que podamos reconocer rápida y fácilmente?

-Lionel Messi (jugador de fútbol del Barcelona). Nació con un problema en el cartílago de crecimiento y en Argentina le dijeron que no había solución. Pero él tenía confianza en sí mismo y se había fijado el propósito de jugar en un equipo grande de fútbol. Trabajó muchísimo, desarrollando una enorme habilidad. En sus palabras, hizo de algo malo, algo bueno. Transformó la adversidad en virtud. Evidentemente, su padre también confió, y esa confianza total hizo que Lionel se convirtiera en uno de los mejores futbolistas del mundo. Y no lo veo demasiado sujeto ni al elogio ni a la crítica, tiene una gran confianza en sí mismo. Lo admiro. Eso es tener confianza total, cuando la adversidad no nos detiene sino que nos posibilita hacer algo mayor.

-¿Hay grados de confianza?

-No me gusta medir las cosas con números. Sí creo que la confianza va aumentando en la medida en que nos animamos a superar retos, al reconocernos a nosotros mismos, y nos damos cuenta de ello. Veamos las cosas con ojos de niño, felicitémonos por lo que conseguimos… El reconocimiento es muy importante. No importa si cada paso es pequeño o grande, no hay por qué comparar, más bien permitirse dar cada paso. Así hicimos la película, la hicimos con el equipo, constantemente reconociendo y celebrando el esfuerzo y logros de todos y cada uno. ¡Las horas que trabajó el compositor para obtener pocos minutos de música a fin de acompañar los mensajes…! Hay una frase de San Francisco de Asís que lo define mejor: “Comienza haciendo lo posible, luego lo necesario y terminarás haciendo lo imposible”.

-¿El propósito superior va cambiando a lo largo de la vida?

-Pueden aparecer varios durante nuestra vida, no me animo a decir que hay uno solo. Cuando estaba enfocada en el campo de la educación mi propósito era que los niños aprendieran con alegría, ya que había tenido esa experiencia en mi propio proceso educativo, según lo expreso en un momento de la película; luego el propósito superior se transformó en enseñar dicha experiencia a mis hijos, después a los educadores, y hoy cambió, es mucho más ambicioso. Lo que conserva es la esencia del propósito original, aprender con alegría, hacer ver al ser humano que tiene en sí mismo los recursos internos para vivir mejor. Por otra parte, el propósito superior no es lineal, sino que se va revelando a medida que avanzamos en nuestro camino interior.

-¿Para ti qué es el éxito?

-Descubrir cuál es tu sueño, poder realizarlo, vivirlo. La confianza es la autopista que conecta los sueños con la meta. Sin confianza, puedo imaginarme el punto de llegada, pero con miedo me paralizo. Con confianza, me subo al Ferrari para llegar adonde quiero llegar. Y al hacer realidad mi sueño, tengo éxito. La estructura del proceso del éxito es primero es tener un sueño, definirlo, saber qué quiero, con detalles, evitando pensar en lo que no quiero. Parece simple, pero no lo es, porque estamos dormidos, y con “Confianza total” venimos a recordar que podemos despertar. Y hay que sentir de antemano lo que vamos a conseguir. Aquí ya hablamos del valor de la imaginación. Se ha comprobado científicamente cómo cambia la fisiología aunque no se haya convertido un hecho en realidad, y cómo nos afecta. Imaginemos que viviremos bien para pasarlo bien. Para ello debemos activar el cerebro que permite tener lo que se denomina percepción selectiva. De esta forma aparecen oportunidades que antes no veíamos.
El segundo paso es creer que se puede, como dice la canción de Diego Torres. Es un conocimiento que sirve para contrarrestar los pensamientos negativos que anidaron en la niñez, cuando recibimos mensajes negativos tales como “esto no es para ti”, “tú no puedes”, “quédate quieto”, “es peligroso”, etcétera. Podemos ahora, siendo adultos, aprender a observar esos programas que no son ciertos, activar el testigo del pensamiento y ver si eso nos sirve o no para nuestro camino. Luego los reemplazamos por proyectos, trabajando en nosotros mismos, con muchas acciones para alcanzar nuestras propias metas. ¿Sabes que hubo más de tres mil intentos para llegar a la bombilla eléctrica? No hay fracasos, sino pasos para llegar al objetivo.

-De lo contrario, el poder no está en nosotros sino en otros…

-Ponerse en acción es dejar de esperar. Esperar que cambie el país, que mi suerte sea diferente, que alguien me descubra, que tenga más dinero, más tiempo, esperar esa situación ideal frente a la cual no tendré ninguna dificultad… ¡Mentira! Debo construir mi sueño, poner un ladrillo tras otro, y atravesar el miedo, porque habrá momentos de oscuridad, a los cuales será muy importante reconocer. En esos momentos debemos estar sumamente atentos ya que habrá rechazos, entonces en lugar de pensar en el fracaso, y como el rechazo está en nuestra mente, pensaremos en que habrá una persona que nos va a interesar, que está esperando a que nos animemos y atrevamos a dar ese paso para mostrarle y ofrecerle lo nuestro.
Atravesar el miedo significa perseverar y hacerme responsable, no un poquito responsable, sino ciento por ciento responsable. Yo tengo la capacidad para responder con amor ante aquello que me sucede. Dejo de ser víctima para pasar a ser protagonista, y ahí puedo cambiar. La vida es diez por ciento lo que me sucede y noventa por ciento lo que puedo hacer por mi parte. Tengo la capacidad y la libertad de elegir cómo responder. Víctor Frankl, creador de la logoterapia, descubrió en los campos de concentración nazis que en las peores condiciones humanas había gente que podía compartir con otra persona el último mendrugo de pan. “Podrán despojarnos de todo, pero jamás nos quitarnos la libertad de elegir cómo responder frente aquello que nos pasa”, decía. Y hablaba justamente de lo importante que es tener un propósito en la vida, un para qué.

-¿Qué papel juega el amor en todo esto?

-Hablamos del poder del amor como la fuerza que se opone al poder del miedo. Nacemos con él, es intrínseco, no se aprende. De bebés somos completos, armoniosos, alegres. Pero luego las heridas que sufrimos en la infancia provocan que nos protejamos mediante corazas, unas capas que rodean el centro donde reside nuestra fuerza vital. Cuanto más heridas, más capas rodean ese núcleo. Con el amor esas capas empiezan a disolver… Elijo con quién quiero estar, con quién relacionarme, dejo de vivir con el piloto automático, me rodeo de gente inspiradora, compro buenos libros para leer, busco la paz interior, me hago más flexible, pierdo el miedo a equivocarme porque sé que es parte del aprendizaje, no le echo culpas a nadie, coopero, dejo de tener miedo a los otros, y vuelvo al amor, a aquel molde en el cual fui concebido. El amor es el motor de la existencia, el oxígeno de la vida. Lo que buscamos es amar y ser amados. ¿Cómo puedo hacer para tener más confianza?, pues amando más, y esta respuesta no es mía. San Agustín decía: “Ama y haz lo que quieras”.

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