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28 de octubre de 2010

Donde brilla la luz - Paramahansa Yogananda


La luz de cada pequeña lámpara nace de una gran corriente dinámica, y cada pequeña ola del mar nace del vasto océano que se ha convertido en las múltiples olas. Lo mismo ocurre con los seres humanos, Dios hizo a cada uno a su imagen, y a todos doto de libertad. Pero te olvidas tú del Origen de tu ser y del inigualable poder de Dios que es parte inherente de ti. No obstante, las posibilidades que ofrece este mundo son ilimitadas, y la capacidad del hombre para progresar es también potencialmente ilimitada.

El verdadero Tú es la Fuente prolífica de todo el poder;el tú cotidiano, en cambio, es sólo un fragmento de cuanto puede exteriorizarse o manifestarse. El Tú esencial es infinito en su potencialidad.

Lo que eres es muy superior a cuanto objeto hayas podido anhelar o a toda persona que hayas deseado ser. Dios se manifiesta en ti en una forma única, como se expresa a través de ningún otro ser humano. Tu rostro es distinto de todo otro rostro, tu alma es diferente de todas las demás. Te basta contigo mismo, ya que en tu alma yace el mayor de los tesoros: Dios.

Estar en comunión diaria con Dios en profunda meditación, y traer Su amor y su guía a las obligaciones cotidianas, es el camino que te llevara a la paz y felicidad permanentes.

Dar amor a todo, sintiendo el amor de Dios, viendo Su presencia en todos y con un solo deseo- Su constante presencia en el templo de tu consciencia- esa es la forma de vivir en este mundo.

http://www.yogananda-srf.org/

http://www.yoganandacordoba.com.ar/

24 de marzo de 2008

Origen del efecto de las Afirmaciones - Paramahansa Yogananda


La palabra del hombre es el Espíritu en el nombre. Las palabras habladas son sonidos producidos por las vibraciones de los pensamientos. Los pensamientos son vibraciones emitidas por el ego o por el alma. Deberíais saturar cada una de vuestras palabras con las poderosas vibraciones de vuestras almas. Si un hombre es incapaz de infundir en sus palabras la fuerza del espíritu, el suyo es un lenguaje muerto. Cuando hablamos demasiado, o cuando exageramos o falseamos los hechos, nuestras palabras se vuelven tan inefectivas cual balas de papel disparadas con un rifle de juguete.
Es por ello que tanto las palabras como las plegarias de personas locuaces o inescrupulosas en su lenguaje, suelen carecer de poder para operar un cambio positivo en el curso de los acontecimientos. Las palabras de los hombres deberían expresar no solamente la verdad, sino también su propia comprensión y realización [de dicha verdad]. Un lenguaje desprovisto de la fuerza del espíritu, se asemeja a una coronta de maíz desprovista de sus granos

Libro Afirmaciones Científicas para la curación. Paramahansa Yogananda

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