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20 de mayo de 2013

Pensamiento crítico: "Quizás aquello que pensamos como algo imposible, no lo sea"


Reconoce que el título de su libro, de reciente aparición, "El arte de conseguir lo imposible", es provocativo. Xavier Pirla aboga por un sistema que enseñe otra forma de pensar y sentir, en torno de un profundo proceso vital

http://www.tu-mismo.es

-¿Cómo concebiste la estructura de tu libro, “El arte de conseguir lo imposible”?

-Lo que escribo en él es lo que enseño en mis cursos. Es una parte de un curso mío, de un practitioner de Programación Neurolingüística (PNL), que alguien propuso en un momento dado que lo escribiera, y pensé que lo que doy gusta mucho a la gente. En ese curso enseño cómo hacer funcionar nuestro cerebro con más conciencia y, sobre todo, con un pensamiento más estratégico y más pragmático. Es decir, por un lado enfocado a objetivos, qué es aquello que quieres y cómo tienes que pensar, sentir y hacer para conseguirlo, y luego, ¿lo que estás haciendo te acerca a lo que quieres?, ¿sí o no? ¿No?, pues cámbialo.

-La vida se ha vuelto “imposible” con tantos cambios en los últimos años. ¿Las recetas del pasado sirven para los retos del futuro?

-Me defino como una persona que normalmente está en contra de las recetas. Las recetas del pasado servían para problemas del pasado. Ahora, ¿qué recetas vamos a aplicar para problemas del presente? Tendremos que esperar que aparezca “un cocinero” y proponga una receta nueva... Yo enseño más a cocinar según lo que convenga en este momento, o mejor dicho, a cocinar según lo que hay en el frigorífico. Si antes me dedicaba a recetas de haut cuisine y ahora resulta que en mi frigorífico tengo una patata, unos garbanzos y un poco de queso, alguien me tiene que enseñar qué hacer con eso, y quizá lo mejor no sea dar recetas. Lo que enseño es a cuestionar nuestro modo de pensar, de sentir, para que podamos cambiar y adaptarnos a la situación actual.

-¿Puedes explicar, en base a tu experiencia, a qué refieres cuando hablas de imposible?

-El título del libro es evocador o, diría, hasta provocativo. “¿Se puede conseguir todo lo imposible?”, me preguntaron en una entrevista en la radio. No, no, no. Me refiero a que muchas veces tenemos en la cabeza un conjunto de ideas que nos hacen pensar que hay cosas imposibles, cuando quizá no lo sean. Pero hasta que no las cuestionas, no descubres que son posibles. Eso no quiere decir que todas se puedan convertir en posibles, sino que un buen número de las que pensabas eran imposibles, pueden ser posibles. Si se da ese cambio ya será un buen cambio.

-Tal vez aquello que veamos como algo imposible sea porque estamos muy cómodos, acostumbrados, en una zona de confort, lo cual hace que nos pongamos un manto de imposibilidad.

-Una cita de Virginia Satir (célebre psicoterapeuta estadounidense) decía que las personas están dispuestas antes a morir que a enfrentarse a lo desconocido, a cambiar. Esa zona de confort es lo conocido, donde no hay nada o poco nuevo. La zona de aprendizaje es donde existe lo diferente. Nuestro cerebro busca patrones, conductas similares, así puede hacer predicciones de lo que pasará. Por eso nos encontramos cómodos con aquello que podemos predecir, en la rutina. Pero el aprendizaje se da en lo diferente, ahí está la gran paradoja: nos sentimos cómodos con lo similar, pero aprendemos y nos desarrollamos con lo diferente. Lo diferente genera sensaciones raras, incómodas a veces, que no todo el mundo está dispuesto a gestionar ni a vivir. He aquí el problema.

-Un amigo decía que las personas podrían dividirse en dos grandes grupos: los adrenalínicos y los endorfínicos. Es decir, aquellos que aprenden a través de estímulos y un gran desgaste en todo sentido, y otros que lo hacen sin pérdida de energías, sino a través del placer.

-Lo que nos permite expandir esa zona de conocimiento es, por definición, lo nuevo y normalmente, al menos al principio, es incómodo. Pero hay personas que le sacan placer a la incomodidad y otras, a través de diferentes maneras: o mediante esa sensación de riesgo, de aventura, o por sensaciones de satisfacción. Son dos sensaciones distintas, pero diría que las dos acaban sacando endorfinas. Quien lo hace al principio con adrenalina, acaba satisfecho de algún modo, de lo contrario por qué lo haría, ¿sólo para castigarse?, no creo. Finalmente, todos terminamos con endorfinas. También creo que todos pasamos por la adrenalina, para aprender. Es que algunos lo viven muy mal y otros, luego de estar mal, sienten satisfacción, orgullo.

-En estos momentos, a nivel social, hay poca asertividad. ¿Cómo trabajas con el “sí se puede” y “no se puede”.

-Recomiendo que veas el vídeo “Piensa diferente, vive diferente” (en Youtube), que habla justamente de esto. Es una animación que habla de cómo lo que nos ha pasado desde que somos pequeñitos ha forjado un sistema de creencias en nosotros que determina cómo ahora pensamos sobre la vida. He escrito en mi blog personal un post que titulo “La escuela me lavó el cerebro” porque, a modo de ejemplo, una de las cosas que te hacen creer es que quien es bueno en la escuela será bueno en la vida, y que para ser bueno en la escuela debes ser bueno en todas las asignaturas. Nadie te cuenta que además de los ríos del mundo, etcétera, existe la gestión emocional, la autoestima, la toma de decisiones, la comunicación, y todo eso forma un paquete trascendente para vivir la vida. Luego sales de la escuela y lo primero que te pasa es que crees que por no haber sacado buenas notas, no podrás ser tan bueno como quien sí las ha obtenido. Además tus padres están convencidos de lo mismo. “¡Pobrecito este chico, como no le ha ido bien en la escuela vamos a ver qué puede hacer en la vida!”… En vez de acompañar al niño en su singularidad, en su esencia y potencialidad, nos dejamos llevar por la estandarización y la marea. Eso condiciona mucho nuestra existencia porque acabamos creyendo esta gran mentira, empezando por la escuela o la universidad, donde se convierte un sistema estándar en un examen de cómo eres tú como ser humano.

-¿Y cómo desmontamos eso?

-Sir Ken Robinson hace mucho tiempo aboga por un cambio del sistema educativo. Pero yo no estoy aquí para eso, sino para enseñar a través de mis cursos, páginas web y libros, lo que tendrían que hacer las escuelas que se llama pensamiento crítico. Ese pensamiento hace que cuestiones tu modo de pensar, ahí está la clave de todo. Pero no interesa a los profesores, ni a los padres ni al gobierno. Lo único que nos puede hacer mover como civilización es que nos podamos cuestionar ese tipo de creencias, que no nos ayudan, y para eso se necesitan herramientas de pensamiento crítico. Es así como podemos sacarnos de encima ese muro que no existe y que llamamos crisis o recesión.

-Incluso, quizá en el futuro la escuela físicamente no exista. Será a través de Internet…

-Sí, y si es así, que a los niños se les enseñe lo que debe enseñarse. El sistema educativo está desfasado. ¿Para qué le enseñas a un niño geografía si tiene un Smartphone?, eso no es lo tiene que aprender. Lo que sí debe aprender es a cómo navegar por la información, cómo gestionar sus propias emociones, y no la acumulación de conocimiento que está en la Red.

-Paradójicamente tenemos los mismos problemas emocionales que nuestros antepasados cavernícolas.

-El mayor cambio que ha pasado desde la Edad de Piedra es que ahora tenemos conciencia de que las emociones no son algo para esconder, un mal, una enfermedad, un virus, que uno no tiene que mostrar. Hemos evolucionado mucho con los años. Actualmente existen herramientas para gestionar las emociones, la PNL es una de ellas. Sí es cierto que hay reacciones emocionales que seguramente no podemos controlar los primeros segundos, pero eso no significa que luego no las podamos encauzar. A esto me dedico, a gestionar emociones, quizá no la primera respuesta instintiva, pero sí lo que viene después. Todos tenemos derecho a enfadarnos quince segundos, pero de qué sirve enojarse durante 20 años con un hermano, un primo o un socio.

-En tu libro hablas de objetivos y propósitos. ¿No son lo mismo?

-Digo siempre que lo peor que te puede pasar con un objetivo es que lo consigas y lo peor que te puede pasar con un objetivo es que no lo consigas. ¿Por qué?, porque si alguien basa su vida en la consecución de un objetivo, una vez alcanzado, ¿qué le queda? Y hay un riesgo: que no quede nada. Esto se ve en el mundo del deporte, por ejemplo. Si pones todo tu esfuerzo en un objetivo y no tienes éxito, corres el riesgo de que tu vida deje de tener sentido. Por eso hablo de propósito o dirección en la vida, donde lo que se marca es una especie de sendero limitado por tus valores, aquello que es importante para ti. Hay personas que al propósito le llaman misión, y dentro de esta misión o propósito en la vida caben los objetivos; si hay uno que no consigues, podrá haber otro más adelante que esté alineado con ese propósito. En el libro cuento que conocí a una atleta de alto rendimiento que toda su vida estuvo obsesionada con un objetivo, lo consiguió y no le quedó nada después. Es más importante trazarse un camino y que en él vayan apareciendo grandes o pequeños objetivos, no importa, siempre con un sentido más profundo a nivel existencial.

-Para ti, ¿qué es un héroe?

-Me gusta decir que un héroe es aquel señor que tiene una familia y la saca adelante. Pero buscando una definición de héroe, es aquella persona que consigue hacer algo que en algún momento de su vida pensó que era imposible hacerlo. Y eso le puede pasar a la vecina del cuarto piso, a un bombero, a cualquiera.

-En el camino del héroe frecuentemente hay varios fracasos hasta llegar al éxito.

-Quiero pensar en que generalmente el éxito llega, por definición, luego del último fracaso. En esta cultura mediterránea el fracaso está altamente penalizado desde la escuela. El fracaso solo significa algo malo sobre ti, cuando en otras culturas el fracaso dice mucho de ti: que has arriesgado, lo has intentado, que has sido valiente. Esta es una de las principales cuestiones para cambiar. Se premia más al conservador que no arriesga mucho y no pierde demasiado, que a aquel que arriesga y puede ganar y perder mucho. Es básicamente un tema cultural y para mí la vida se construye a través de errores, sobre todo aprendiendo de ellos. Sé que es un tópico, pero resulta que la ciencia funciona de este modo, y lo curioso es por qué la escuela no lo explica así, un gran enigma.

-El prólogo de tu libro lo firma Kyle Minard. Cuéntanos cómo es tu relación con él y qué ha significado para ti.

-Lo conocí hace tres años en Estados Unidos, cuando llegó como alumno a un curso que yo daba, y al cabo de pocas horas se convirtió en mi profesor. La primera reacción de ver a un tetraamputado congénito (sin brazos ni piernas) en una silla de ruedas es querer ayudarle. Luego te das cuenta de que él se vale por sí mismo, tienes vergüenza propia de haberte quejado tantas veces en la vida, y finalmente lo tomas como una referencia. Esa es la transición emocional típica con él. De ahí nació una amistad y acabó con su prólogo en mi libro y su visita a Barcelona (el mes pasado). Kyle es para mí un ejemplo, no una referencia. Un ejemplo de lo que puede llegar a hacer un ser humano con su cabeza, porque claramente no tiene que ver con las extremidades sino con la cabeza, en su caso. No puede ser una referencia porque yo he nacido con brazos y piernas, mi experiencia es distinta a la suya, por lo tanto mi única referencia es si soy yo mismo y la capacidad que tengo de evolucionar. Su mensaje, sin excusas, es muy válido para todos en estos tiempos.

-Entre sus habilidades, ¿qué te llega más de Kyle?

-La habilidad que tiene más desarrollada es la convicción. Pero hay una salvedad y es muy importante aclararlo: la convicción nos puede llevar al mayor de los éxitos como también al mayor de los fracasos. Lo que para él es su mayor bendición se puede convertir en su mayor maldición. Y lo hemos hablado los dos. Estar demasiado convencido de algo te puede mandar directamente al precipicio. Puedes saltar en un acantilado y pensar que volarás, pero por muy convencido que estés no pasará.

-¿Qué claves de crecimiento adviertes que no estamos utilizando en la sociedad española?

-Para mí son dos cosas. Una la he comentado y es utilizar el pensamiento crítico. ¿Cómo este político sabe que lo que dice es cierto?, ¿cómo sé yo que no puedo hacer algo?, reflexionar sobre nuestra idea del mundo. La otra es la propia libertad emocional. Desde pequeñitos nos enseñan a reaccionar a las emociones de los otros: “cuidado que si haces esto, papá se enfadará”; en la escuela nos siguen condicionando emocionalmente, nos enseñan que las emociones dependen de lo de afuera, y hoy en día lo que escuchamos es: “cuidado que las cosas nos van a ir mal”, todos asustados; “cuidado que nuestra economía…”, todos asustados; “ahora pasará esto”, todos enfadados; “gana la selección española”, todos animados; al final nuestras emociones parecen que no dependan de nosotros, no tenemos esa libertad emocional de sentir aquello que nos conviene más, y creo que es lo que se debería desarrollar urgentemente en esta sociedad.

-Y sentirnos más cercanos, solidariamente todos en el mismo barco… sin querer saltar por la borda.

-La metáfora de la competición es el gran problema que tenemos. Al igual que la escuela la convierten en una metáfora de la vida y nos dicen que lo que pase en ella nos sucederá en la vida, nos hacen creer que los deportes son otra metáfora de la vida; nos hacen competir los unos contra los otros cuando realmente la fuerza viene de la interacción y la multiplicación de recursos en una red de personas. Somos animales gregarios y de ahí sacamos nuestra fuerza. Luego, en vez de generar competitividad entre las personas, que en cierto modo es buena, deberíamos potenciar la generosidad en los propios recursos y sobre todo en el conocimiento. Esto nos da más fuerza como sociedad, más que el individualismo. Hay mucho para trabajar en ello, definitivamente.

-Volvamos a tu libro. ¿Qué quedó en el tintero?

El libro habla de cuatro habilidades básicas. Una, la habilidad de convencerse y desconvencerse cuando toca; dos, tomar decisiones; tres, motivarse, y por último, aprender. Esto es el tronco del libro, donde se apoya. No son las únicas habilidades, también hay otras relacionadas con el networking con personas, la capacidad de influencia, etcétera. Pero estas cuatro son imprescindibles y tendrían que enseñarse en las escuelas. En éstas, precisamente, se debería enseñar a aprender a aprender. El aprendizaje tal como está es muy pasivo, aprender a aprender es muy proactivo. Y una cosa más sobre el libro: no es uno más sobre cómo conseguir objetivos, sino de cómo transformar un objetivo en un proceso vital de consecución, que es algo totalmente diferente.

Nota a Xavier Pirla por Aurelio Álvarez Cortez

4 de octubre de 2012

Kyle Maynard y Xavier Pirla

Motivador video. Hay maestros por todos lados...

Piensa diferente, vive diferente

"Kyle no tiene brazos ni piernas, pero lo que le diferencia es su cerebro"


Albert Domenech - La Vanguardia

El autor cree que "salir de tu zona de confort es lo que te convierte en un héroe"

Xavi Pirla, especialista en programación neurolingüística (PNL), publica el libro 'El arte de conseguir lo imposible', prologado por Kyle Maynard, la primera persona con amputación congénita en alcanzar la cima del Kilimanjaro



A pesar de nacer con una amputación congénita- sin brazos ni piernas-, Maynard no ha renunicado a ningún objetivo en su vida y logró recientemente coronar la cima del Kilimanjaro. 

¿Te has preguntado alguna vez por qué alguien que conoces ha sido capaz de lograr algo que tú nunca has conseguido? ¿O porqué dejamos algunas cosas a medias a pesar de empezar el proyecto con mucha ilusión? Lo que nos diferencia es nuestro cerebro, la forma como pensamos. Xavi Pirla se define a sí mismo como un “ingeniero de la conducta humana” y cree que hay mucha gente que se queda a mitad de camino en sus objetivos “porque desconoce que hay determinadas maneras de motivarse. Yo les diría, párate y piensa cómo te puedes motivar”. Pirla, especialista PNL, ha editado el libro El arte de conseguir lo imposible, una guía didáctica y cercana para saber qué estrategias tenemos que tomar para convertirnos en héroes de nuestra propia vida. El autor cree que una de las claves es tener claro que “en la vida no debe moverte nunca un objetivo, sino un propósito”. Pirla no acude solo a la entrevista y le acompaña Kyle Maynard, que le ha hecho el prólogo. Maynard es un ejemplo de superación para mucha gente y hace poco se convirtió en la primera persona con amputación congénita-no tiene brazos ni piernas- en coronar el Kilimanjaro. En el video que acompaña esta entrevista recogemos su experiencia y su particular forma de pensar.

-¿Cuándo conoció a Kyle y qué es lo primero que pensó al verle?
-Le conocí porque se apuntó a una de mis clases. Doy formación a nivel internacional y me encontraba en Estados Unidos. Era el primer día de curso y, de repente, apareció él con la silla de ruedas. La primera impresión fue la de soltar un “guau”. Al principio, todo el mundo quería ayudarle y él no quiso, dejó claro que no necesitaba ayuda. Saltó de la silla de ruedas, se subió a otra silla, cogió el manual y empezó la clase.

-¡Y usted se quedó petrificado!
-¡Es que yo era su profesor! Se suponía que tenía que darle clases pero, de pronto, se convirtió en mi profesor. Y lo es para todos porque tiene un mensaje brutal para compartir. Nos conocimos con esta relación de profesor-alumno y nos hicimos amigos.

-Comparten alguna afición, como la montaña. ¿Qué ha aprendido usted gracias a ésta?
-Algo muy parecido a lo que haya podido aprender Kyle. La montaña te enseña quién eres porque es un desafío físico, pero especialmente mental. Cada vez que no puedes más, no te queda otra opción que continuar adelante, no hay otra salida. No puedes quedarte allí. Gracias a la montaña me he conocido a mí mismo.

-Señor Pirla, ¿qué es para usted lo imposible?
-Lo imposible es diferente para cada persona y lo imposible depende de lo que tú piensas que es imposible. El libro, lo que quiere es enseñarte que quizás no haya tantas cosas imposibles como piensas.

-¿Qué diferencia a Kyle de alguien que no ha podido hacer algo a pesar de no tener ninguna discapacidad física?
-Kyle es el caso extremo. Él no tiene brazos ni piernas, pero eso no es lo que le hace diferente. Lo que hace diferente a Kyle es su cerebro. Y esta es la diferencia entre todas las personas; lo único que te hace distinto de los demás es la manera como piensas. Lo que he pretendido con el libro es entender mejor cómo pensamos y cómo podemos pensar de forma que logremos nuestros objetivos.

-Luego hablaremos de esos métodos. Antes, quisiera saber qué es para usted un héroe.
-Un héroe es aquella persona que pensó que había algo imposible de hacer y que finalmente lo ha logrado. Para mí es un acto de heroicidad, significa salir de la zona de confort e ir más allá.

-Todos los héroes luchan contra algún villano. ¿El peor villano que tenemos los humanos es la rutina?
-Es uno de ellos, pero no es el principal para todos. Quizás no sea tanto la rutina, sino la familiaridad. ¿Por qué? Porque estamos cómodos con todo aquello que conocemos. Pero ahí no está el crecimiento ni el descubrimiento. El descubrimiento se da a partir de aquella zona en la que no estás cómodo. Salir de la zona de confort es lo que te convierte en un héroe.

-¿Qué logramos al salir de esa zona de confort?
-Se responde con una sola palabra: aprender. Nosotros aprendemos a través de nuestras diferencias, no de nuestras similitudes. Lo que está dentro de tu zona de confort siempre es igual porque es lo que ya conoces.

-¿Si no salimos de esta zona de confort, jamás nos conoceremos bien a nosotros mismos?
-No diría jamás, pero será mucho más complicado.

-¿Por qué cree que hay que ponerle formas, colores y movimiento a las emociones?
-Es sencillo de explicar y complicado de aplicar (Sonríe). Nadie nos ha enseñado a gestionar nuestras emociones. Nos han enseñado los ríos de Europa, los países del mundo, pero nadie nos ha enseñado que las emociones son nuestras y de nadie más, por lo que las podemos cambiar. Como nadie nos ha enseñado no estamos acostumbrados y, como no lo estamos, no nos creemos que lo podemos hacer. Los colores, las formas o el movimiento sólo son metáforas para hacer creer al cerebro que, a través de ellas, se pueden cambiar las emociones. Y no es verdad, son sólo metáforas.

-¿Podemos evocar una emoción positiva siempre que queramos?
-¡Claro que sí! Es muy fácil de enseñar a la gente: Si le dices a alguien que piense en la última cosa mala que le haya sucedido, lo hará de forma rápida y se sentirá muy mal. ¡Somos muy rápidos pensando cosas malas! Con las buenas no estamos tan acostumbrados, a saber por qué razón. La manera más fácil de evocar una emoción positiva es, simplemente, pensar en un recuerdo positivo, porque el cerebro no diferencia lo que está fuera de lo que recuerda o de lo que tiene que pasar. Así se generan emociones.

-¿Qué diferencia hay entre trazar una dirección y delimitar un objetivo?
-Un objetivo es un momento puntual en tu vida durante un camino que recorres. Un objetivo es subir al Everest, pero tu vida está compuesta de muchas otras cosas. Tanto si logras subir al Everest como si no lo haces, tu vida sigue. Una dirección es delimitar hacia dónde te mueves, básicamente a través de los valores. Aquello que es importante para ti y que define tu vida. Kyle le llama a esto propósito. ¿Qué propósito tienes en la vida? La dirección es el propósito de tu vida y lo que debe darle sentido a los objetivos que hay dentro.

-Vamos a hacerlo más ejemplificador. Tengo una amiga que me ha dicho que le gustaría sacarse el carnet de conducir pero que tiene cierto temor. ¿Cuál debería ser su objetivo y su dirección?
-Es una pregunta que sólo nos podría responder ella. Yo le preguntaría, "¿para qué quieres conducir? ¿Qué buscas?" Es posible que el coche sólo sea un paso previo al objetivo de verdad, que puede ser tener más movilidad, pero la dirección de ser más libre en tu vida y no depender de los demás puede estar compuesta por este objetivo y por muchos otros que vendrán.

-¿Qué peso real tienen en nuestra vida las cosas que nos han ido diciendo los demás a lo largo de estos años?
-Muchísimo. Cuando somos niños, lo que dicen los mayores va a misa, simplemente porque son los mayores. En esta época, los padres o los profesores te explican cosas y tú te las crees. No hay ningún motivo para pensar distinto. No tienes pensamiento crítico y lo que haces es asumir cosas que no son ciertas. Cosas que, muy probablemente, no te vuelves a cuestionar nunca más y siguen contigo.

-¿Cuándo tenemos que hacer caso a los demás? Si hay que hacerles caso, claro…
-Sí, claro que tienes que hacerles caso. Hay ciertas condiciones para hacer caso a la gente. La primera es si lo que te dicen te conviene. Si alguien te dice que no puedes hacer algo, ¿le harás caso?

-Depende.
-Sí, pero el 'depende' depende de ti. ¿Te complicará la vida hacerle caso? ¿Te alejará de tu objetivo? Si es así, ¿por qué tendrías que hacerle caso? Es algo pragmático porque nadie tiene la razón absoluta. Hay que escoger la razón que te aproxime más a tu objetivo.

-Tenemos muchos ejemplos de personas que han aportado algo a la humanidad pero que antes han tenido que equivocarse para lograrlo. Si somos conscientes de ello, ¿por qué no nos educan para gestionar los fracasos o para intentar cosas nuevas, aunque no nos salgan?
-Es una pregunta que me hago cada día (Ríe). Podría haber muchas respuestas, es cierto. Piensa una cosa, desde que somos pequeños vivimos rodeados de gente a las que nadie les ha enseñado nada de esto. ¿Quién es el primero que debería empezar? Pero hay otra cosa. El fracaso no es el problema, el problema es la gestión emocional que haces de ese fracaso. Cuando eres pequeño, interesa mucho que estés sometido al control emocional de los demás. Vamos creciendo y luego son los profesores, nuestro jefe o el Gobierno. “¡Hay crisis!”, te dicen, y todos a sufrir. “¡Hay fútbol!”, y todos a disfrutar. Es interesante poder tener este control sobre las personas, pero va en contrapartida con tu propia libertad emocional.

-¿Saber perdonar a personas que nos han hecho daño es un primer paso para lograr nuestras metas y ser más felices?
-Perdonar a estas personas te acerca a tu objetivo o mantiene tu dirección, si esa es ser feliz en la vida. Si no perdonar a alguien te hacer sentir mal, ¿qué sentido tiene no hacerlo?

-Muchas veces nosotros somos nuestro peor enemigo. ¿Cómo debemos tratarnos o qué debemos decirnos?
-La diferencia entre un gurú y un ingeniero de la conducta, como lo soy yo, es que yo no digo a la gente lo que tiene que hacer, sólo doy pistas de lo que puede ser útil. Hay gente que insultándoles o insultándose a sí misma tiran adelante; y hay personas que hacen todo lo contrario y se hunden. La pregunta que te debes hacer es: ¿Lo que te estás diciendo te está sirviendo para lograr tu objetivo? Si es que no, deberías empezar a cambiarlo.

-¿Esto es lo que usted llama autosabotaje?
-El autosabotaje son aquellas cosas que, sin saber como, te llevan a hacer lo contrario de lo que habías pensado. Quieres ir al gimnasio y acabas en el bar con unos amigos. Quieres adelgazar y terminas con una barrita de chocolate en la boca. ¿Cómo ha pasado esto? Lo que suele pasar entonces es que nos castigamos por estos autosabotajes. Y castigarse no es práctico, ni útil. Lo que es útil es preguntarse "¿qué he pensado en mi cabeza y cómo me he sentido para acabar con un trozo de chocolate en la boca?" Con estas reflexiones encontrarás herramientas para mejorar, castigándote no lo harás. Los autosabotajes sólo son indicadores de que alguna cosa de dentro no está bien ajustada y que vale la pena repasarla. Es como la luz roja que se enciende en el coche cuando hay un problema.

-Suele decirse que una retirada a tiempo es una victoria, o media. ¿Cómo sabemos cuándo es mejor parar o replantearse las cosas?
-Es una decisión muy difícil de tomar, por esto te diría que intentes calcular antes cuáles son los límites y qué estás dispuesto a arriesgar; cuando estás en caliente, es muy difícil tomar decisiones.

-Al menos se activa el botón de emergencia de nuestro organismo.
-La adrenalina no nos deja sentir; para ello se inventó, para no hacernos sentir las heridas, los golpes, etc. No nos deja sentir aquellas señales del cuerpo que te están diciendo que pares.

-Párate, para seguir andando.
-Párate y ve a pasar la ITV. Quizás no haya nada que esté mal, pero no está de más pararse y escuchar qué dice tu cuerpo.

-Hay personas que logran el objetivo que se han propuesto y luego se quedan vacías porque no tienen nada por lo que luchar. ¿Qué debemos hacer para que no suceda esto?
-Es lo que te comentaba antes del propósito. No puede ser que sólo te mueva un objetivo. Un objetivo es parte de la vida, pero no puede ser que esto te mueva. ¿Qué haces cuando lo has logrado? ¿Y si no lo has conseguido? El riesgo de quedarse vacío es porque no hay un propósito más grande o no hay una dirección clara. En la vida, no debe moverte nunca un objetivo, sino un propósito.

-¿Qué es más importante, lograr ese objetivo o el aprendizaje que has podido adquirir durante el camino?
-Las dos cosas son importantes. Lograr un objetivo te da mucha confianza porque te demuestra que puedes hacer cosas, y esto es muy importante. El aprendizaje también es muy importante porque te enseña a hacer cosas distintas. ¿Cuál es más importante? Dependerá de cada persona, pero lo que yo nunca haría es dejar ninguno de lado.