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22 de mayo de 2013

"Si quieres otra realidad, debes convertirte en otra persona" Joe Dispenza


Tengo 50 años. Nací en Nueva Jersey y vivo en las afueras de Seattle. Casado, tres hijos. Me especialicé en cardiopatía e imagen cerebral. Soy profesor en la Universidad de Atlanta. Creo que tenemos capacidad de crear nuestra vida y que a través de nosotros se expresa lo divino



La ley del cambio
Nuestra personalidad y nuestra realidad se han construido según cómo pensamos, actuamos y sentimos. Con mucha disciplina, entrando a diario en nuestro cerebro, podemos, según Dispenza, crear nuestra realidad. En su último libro, Deja de ser tú (Urano), explica cómo y propone un aprendizaje de cuatro semanas. Quiropráctico con una vida de película, tuvo una lesión que le hizo replantearse las capacidades de nuestro cerebro y se convirtió en bioquímico y neurocientífico. "Primero investigué las remisiones espontáneas de enfermedades y analicé qué tenían en común las personas que lo conseguían. Luego decidí reproducirlo, y todo lo que es reproducible se convierte en una ley".



Lleva años defendiendo que podemos llegar a controlar nuestra mente y la realidad.
La mente determina la experiencia exterior, porque todo se reduce a campos de energía, de modo que nuestro pensamiento altera constantemente nuestra realidad. Es posible cambiar circunstancias de la realidad si sabemos cómo.

Pues debo de ser muy torpe.
Si sostiene los mismos pensamientos, si lleva a cabo las mismas acciones y vive con los mismos sentimientos y emociones, su cerebro y su cuerpo seguirán igual; pero cada vez que aprende algo establece nuevas conexiones que cambian físicamente su cerebro.

Nos pasamos la vida aprendiendo.
No todos. Aun así, aprender no es suficiente. Has de aplicar lo que aprendes, y cuando empiezas a experimentar las emociones de esa experiencia, entonces literalmente das nuevas señales a tus neuronas y creas nuevas sinapsis: a eso se le llama evolución.

Si fuera tan sencillo...
Siempre estamos creando un futuro, lo que pasa es que solemos crear el mismo, reafirmamos nuestra personalidad. Vivimos dirigidos por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales memorizados (temor, culpabilidad, falta de autoestima, enfado, prejuicios...) que son muy adictivos y que funcionan como programas informáticos instalados en el subconsciente.

¿Dónde está el cambio?
En ser más grande que las circunstancias de tu vida. O somos las víctimas de nuestra realidad o los creadores.

Suena a autoayuda.
Si analizamos grandes personajes de nuestra historia, vemos que todos ellos pensaron e imaginaron un futuro el suficiente número de veces como para que su cerebro cambiara literalmente, hasta el punto de que sentían esa experiencia deseada como si ya hubiera sucedido.

Primero crearon el cambio en ellos.
Cambiar significa ir más allá del entorno, el cuerpo y el tiempo. Podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y lo hacemos a diario: si estamos conduciendo por una carretera pero concentrados en nuestro pensamiento, no vemos la carretera, no sentimos nuestro cuerpo y no sabemos cuánto tiempo ha pasado. Ese estado es el que utilizamos para crear.

Absortos en la emoción.
Pero la mayoría de las personas están pensando en sus problemas en lugar de pensar en las posibilidades.

Pero pensar en algo no lo hace real.
Una vez tenemos una visión, nuestro comportamiento debe responder a las intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos. Tenemos que escoger de manera distinta de como hemos escogido para que pueda suceder algo nuevo. Si quiere crear una nueva realidad personal, tiene que, literalmente, convertirse en otra persona.

¿Cómo?
Mediante un programa de meditación desligada de misticismos que pretende que el cerebro y el cuerpo no respondan de forma predecible. Se trata de que se convierta en una habilidad, de abrir la puerta del sistema operativo, de todos esos programas subconscientes donde realmente ocurre el cambio.

Pongamos, por ejemplo, la ansiedad...
El escáner de alguien con ansiedad o con depresión es el mismo: el cerebro empieza a segregar química como si eso que teme la persona estuviera sucediendo, y con el tiempo esa química se convierte en adictiva.

¿Cómo salir del bucle?
Meditación significa familiarizarse con. Si haces conscientes tus pensamientos y tus hábitos automáticos y observas las emociones, empiezas a objetivizar tu mente subconsciente. Si te familiarizas con los aspectos de ti mismo que crean la ansiedad (o lo que quieras cambiar), durante la vigilia observarás cuándo empiezas a sentirte de esa manera y serás capaz de cambiarlo.

¿Y a partir de ahí?
... Si decides quién quieres ser, cuál es el gran ideal de ti mismo, qué pensamientos quieres tener, qué conductas quieres demostrar, qué emociones quieres experimentar; si te recuerdas cada día quién ya no quieres ser y quién quieres ser y empiezas a pensar en nuevas formas de ser, cuanto más pienses en ello y más lo planifiques, más estás instalando los circuitos en el cerebro.

Cuanto más te observes a ti mismo, menos serás tú mismo.
Exacto. Si podemos enseñar al cuerpo a confiar en el futuro y vivir en la alegría, creamos nuevas conexiones. Una atención clara y una emoción elevada cambian el destino. Pero requiere disciplina. El simple pensamiento positivo no funciona, porque la negatividad está instalada en el subconsciente. Los cambios verdaderos consisten en ser consciente de tus reacciones inconscientes.

¿Y qué dicen sus colegas?, ¿le tratan de esotérico, chiflado...?
Hay una división intelectual: tengo colegas que defienden teorías similares a las mías y somos tan científicos como los que defienden modelos más convencionales. Pero yo propongo que se pruebe y se juzgue.
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6 de octubre de 2012

Joe Dispenza - frases

Recuerda...Si un átomo es 99.99999% energía y . 00001% sustancia física, entonces tu eres más nada que algo! Así que ¿por qué mantienes tu atención en ese pequeño porcentaje del mundo físico cuando hay mucho más? Definir tu realidad actual por lo que percibes con los sentidos es la principal limitación que tienes?...Así que para cambiar, debes ser mas grande que todas las cosas físicas en tu vida.

8 de septiembre de 2012

Los genes - Joe Dispenza


Nuestros genes son modificables como nuestros cerebros. Las investigaciones más recientes en genética demuestran que los diferentes genes se activan en momentos diferentes - están siempre en proceso de cambio e influenciables . Hay experiencias que dependen de los genes que se activan cuando hay crecimiento, curación, o aprendizaje, y hay genes dependientes del estado de la conducta que se ven influidas durante el estrés, la excitación emocional, o soñando.
La salida, con el fin de escapar de nuestras propensiones genéticas, es aprender continuamente nueva información y tener nuevas experiencias. Esta es la forma en que mejoramos nuestro cerebro.

21 de julio de 2012

Lo que pensamos y sentimos- Joe Dispenza



The thoughts we think send an electrical signal out into the field. The feelings we generate magnetically draw events back to us. Together, how we think and how we feel produces a state of being, which generates an electromagnetic signature that influences every atom in our world. This should prompt us to ask, "What am I broadcasting (consciously or unconsciously ) on a daily basis?"



Los pensamientos que pensamos envían una señal eléctrica que en el campo. Los sentimientos que generamos magnéticamente atraen eventos a nosotros. Conjuntamente, cómo pensamos y cómo nos sentimos produce un estado de ser, lo que genera una firma electromagnética que influye en cada átomo de nuestro mundo. Esto debería llevarnos a preguntar, "¿qué estoy emitiendo (consciente o inconscientemente) diariamente?"

13 de febrero de 2008

Reinventarse a sí mismo - Joe Dispenza - Revista Tu Mismo


Entrevista que realice para la Revista Tu Mismo

La exitosa película “¿Y tú qué sabes?” lo catapultó a la fama. Joe Dispenza vino a España para hablar de sus investigaciones y de cómo entrenar
el cerebro para obtener un cambio evolutivo en la mente. Por Pablo Arturi - Psicologo Transpersonal

Lo precedía su fama por haber sido uno de los participantes de la película “¿Y tú qué sabes”. Ahora, lanzado como conferenciante internacional, con dos libros a sus espaldas (“Evolve your brain”, Desarrolla tu cerebro, y “Your inmortal brain”, Tu cerebro inmortal), Joe Dispenza, neoyorkino que vive cerca de Washington, visitó nuestro país, invitado por Alambar Sinapsis y Spiritual Vision (www.spiritualvision.es). Lo hizo para ofrecer un seminario en el colegio mayor Sant Jordi de la Universidad de Barcelona.
Ante un auditorio de 600 personas, Dispenza –bioquímico y doctorado en quiropraxia-, en una exposición locuaz sustentada en información proveniente de la medicina y la psicología, destacó lo importante que es entrenar el cerebro para que funcione de acuerdo con lo que nosotros deseamos y no por su automatismo. Al respecto planteó: “Si pasamos la mayoría del día respondiendo al ambiente, teniendo las mismas situaciones, trabajo, relaciones… ¿como podemos cambiar?”. Algo inmaterial como los pensamientos controla algo material como el cuerpo. Nuestro cerebro se va acostumbrando a los mismos circuitos neuronales que ha ido creando, con sus consiguientes descargas bioquímicas, de manera que vamos creciendo y repitiendo las mismas emociones, pensamientos, hasta el punto que el cuerpo (el cerebro) toma las riendas de nuestra vida. Sin embargo, dejamos nuestro destino en manos de nuestro cuerpo, “el amo se transforma en sirviente”. Generamos circuitos pensando, por ejemplo, “soy inseguro”: el pensamiento genera un químico que actúa sobre el cuerpo, a su vez el cuerpo toma ese químico y se hace “adicto” a esa reacción, como consecuencia se reafirma el pensamiento.
Dispenza, tratando de despertar la inquietud en el público, afirmó: “No cambiamos nuestro destino porque no creemos que sea posible”. El cambio es como cruzar un río de agua gélida.
“Muchos se tiran al agua y al llegar a la mitad del río dicen ‘¡esta fría!’, y regresan a donde estaban. Nadie nos dijo que el cambio sería incómodo. Cuando cortamos el flujo típico de los químicos producen malestar”, expresó. Los ciclos de pensar y sentir generan nuestra personalidad. Cambiar es pensar más allá de cómo nos sentimos.
Ayudado de proyecciones y películas, explicó los distintos tipos de memoria y la importancia del lóbulo frontal, según él, lo que más nos diferencia del resto de los animales.
En referencia al planteamiento quántico, apuntó que “el pensamiento crea la experiencia. El entorno es una prolongación de la mente. Si cambiamos nuestra mente, nuestro entorno cambiará”. Debemos anticiparnos al entorno, pensar en el futuro, así el cerebro no estará anclado en el pasado, sino en un mapa del futuro. Ahora bien, no debemos predecir cómo llegaremos a ese objetivo, ese es el milagro de la vida.
Debemos entrenarnos diariamente en el nuevo yo. Al comentar su forma de encarar el día, dijo: “Cada día digo cuál es mi ideal mayor que puedo ser hoy, ¿cómo puedo mejorarlo en la próxima? Preparo mi mente para mi nueva experiencia”.
También debemos desaprender: reestructurar las redes neuronales. Desaprender los hábitos que hemos aprendido acerca de nosotros mismos. “¡Hay que reinventarse!”, enfatizó, y pasó a comentar de una forma más cercana su experiencia personal en su proceso de cambio después del éxito de su aparición en “¿Y tú qué sabes?”. Compartiendo sensaciones, y sentimientos vividos, definió que “mi misión es ayudar a los demás a cambiar”.
En otro momento de su exposición, Dispenza expresó que luego de muchos años de estudiar remisiones espontáneas de graves enfermedades, diferencia cuatro elementos en común en todos aquellos que logran sobrevivir y curarse contra todo pronóstico:
1) Reconocer, pensar y sentir que existía una inteligencia superior dentro de ellos. Pensaron: “Si le doy las instrucciones a esa inteligencia superior, tal vez sane”. “Hay que dar las instrucciones y luego permitir que la inteligencia superior lo haga”, dijo.
2) Mis pensamientos, mi mente, mis sentimientos han creado esta enfermedad. Los tengo que cambiar, soy yo el responsable.
3) Me debo reinventar. No puedo ser el mismo con los mismos pensamientos. ¿Qué significa para mí ser feliz? Para mí, ¿quiénes son felices? ¿A qué personas de la historia quiero parecerme?
4) En el transcurso del cambio perdieron la noción del tiempo y del espacio. “En el proceso de creación estoy tan involucrado en lo que hago que me olvido de mí”.
Luego invitó al grupo hacer una práctica del sistema que propone para el cambio. Y en el cierre resaltó: “La rutina adormece el cerebro, el sirviente se transforma en el maestro, dejamos todo al destino. Estamos entrenando a nuestro sirviente en una nueva agenda. Hay que enamorarse del nuevo yo... Estamos cabalgando a espaldas de un gigante. Sólo tenemos que susurrar a sus orejas”.
Seguidamente, la charla de TÚ MISMO con Joe Dispenza, al término del seminario.

-¿La mente es sólo el cerebro?
-No, el cerebro sólo es cerebro, pero la mente es el cerebro en acción, el cerebro trabajando. Es cuando el cerebro está animado con la vida y esta es la definición neurocientífica de la mente. Cuando la conciencia utiliza el cerebro produce la mente.
-¿En lo que explica habla del alma, pero no del espíritu?
-Para mí el espíritu es sinónimo de conciencia.
-El Dalai Lama en la reciente conferencia que dio en Barcelona se refirió a la influencia del pasado, de los recuerdos. ¿Cuál es el propósito de los recuerdos, ya que usted también habla mucho de ellos.
-Los recuerdos son los ladrillos que usamos para diseñar las realidades futuras. Los recuerdos los utilizamos para construir comprensiones mayores, para formular posibilidades y especular resultados. El cerebro es un procesador cuántico no lineal que nos permite usar experiencias y aprender de esas experiencias modificando conductas, así pueden suceder nuevos eventos. Es lo que la llamamos evolución. El problema es que la mayoría de la gente tiene una experiencia que produce una emoción y vive de acuerdo con esa emoción. Retorna para cambiar esa experiencia; pero no necesita cambiar esa experiencia, sólo cambiar la emoción. Entonces arriba a lo que es la sabiduría y sabiduría es el recuerdo sin la emoción. Los recuerdos son importantes. Son como los ladrillos de nuestra evolución.
-Pero a veces los recuerdos impiden evolucionar.
-Sí, a veces, como aquellos que provienen de situaciones traumáticas o momentos difíciles, pero la dificultad la tenemos con el sentimiento, el componente químico con el que hemos grabado el evento.
-¿Quiere decir el apego?
-Sí, el apego a esa moción. Los budistas llaman apego, los occidentales le llaman adicción. Es lo mismo.
-¿Hay algún límite en la posibilidad de crear nuevas realidades reprogramando nuestras creencias?
-Si unimos la cadena de recuerdos, se crea un pensamiento. El pensamiento viene de los recuerdos. Si sumamos un pensamiento más otro, más otro, eso genera una actitud. Si sumamos actitudes y las ponemos juntas, se transforman en creencias; y si ponemos las creencias juntas es lo que llamamos percepciones. Si cambiar la realidad es variar la forma en que pensamos, entonces por supuesto van a cambiar actitudes, creencias y percepciones. Y si transformamos nuestras percepciones, cambiaremos nuestras creencias, nuestras actitudes, nuestros pensamientos.
-¿Cuál es el límite?
-No sé si hay un límite. Sólo sé que dentro de cien mil años la gente será mucho más evolucionada que ahora y estará haciendo cosas increíbles.
-¿Qué consideración tiene acerca de la teoría de que somos las neuronas de este planeta?
-Sólo es una alegoría, pero no creo necesariamente en ello. Somos estados de conciencia individuales viviendo como una especie, como un colectivo, pero ese colectivo es la especie humana que contribuye al colectivo de toda la vida; y hay mucha, mucha vida.
-¿Y su opinión sobre la regeneración de las neuronas cerebrales?
-Es completamente posible, ha sido comprobado científicamente en la regeneración del hipocampo, inclusive en el neocórtex. Sólo se requiere contar con nuevas experiencias.

http://www.tu-mismo.es/