11 de septiembre de 2009

"Hay que ser coherente con las propias ilusiones"


Josep López, escritor y asesor de escritores

"Hay que ser coherente con las propias ilusiones"

IMA SANCHÍS - 09/09/2009

Tengo 41 años. Nací en Barcelona y vivo en l´Ametlla del Vallès. Estoy casado y tengo dos hijos, de 11 y 7 años. Licenciado en Ciencias de la Información. Aborrezco la injusticia, y los políticos actuales me parecen flojos. Prefiero la espiritualidad a la religión .

El sueño olvidado

La ilusión yo vengo de familia humilde-les pedí año tras año a mis padres una máquina de escribir. Finalmente me la compraron a plazos y escribí un pequeño relato que regalé a mis padres sobre un castillo embrujado. Todo eso lo había olvidado, escribir era mi ilusión enterrada por años de sentido común".¿Todos albergamos un sueño olvidado?

Y la ilusión se va… Porque dejamos de atenderla, y porque vivimos vidas que no nos corresponden, nos resignamos a vivir la vida que otros conciben para nosotros: "Deberías hacer esto y lo otro"...

Usted, ¿cuándo perdió la ilusión?

En el momento en que entendí la vida como un lugar duro en el que había que sobrevivir y hacer lo que tocaba hacer en lugar de aventurarme a realizar lo que me pedía el corazón, que era escribir.

¿Qué ocurrió?

Tenía 28 años, trabajaba en una empresa de relaciones públicas porque pensaba que lo que había que hacer era ganar dinero, ascender, tener una familia… Así estuve once años, pero el cuerpo empezó a darme avisos: crisis de pánico, tristeza súbita, depresión.

¿La sensación de que la vida no tiene sentido?

Sí, pero cualquiera que hubiera visto mi vida desde fuera hubiera dicho "¡qué suerte!". Tenía un buen trabajo, una familia estupenda..., quizá por eso me costó tanto salir de la depresión. Socialmente tenemos la obligación de ser felices y ocultamos todo aquello que representa una emoción negativa.

Eso es ser civilizado.

Mejor desenmascarar lo negativo: la tristeza, la rabia o el miedo hay que afrontarlos. Me llevó tiempo empezar a escuchar a mi cuerpo y aún más entenderlo.

¿Qué le decía?

Que no hay que renunciar a los sueños.

A veces, simplemente los olvidamos.

No hay que sustituir la ilusión por esos pésimos actores secundarios: el positivismo o el conformismo. Hay que aceptar la realidad y a uno mismo con sus limitaciones, pero no hay que dejar de escuchar lo que nos dice el corazón, esas cosas que te hacen vibrar. Y cuando pierdes la ilusión, tienes que pararte e intentar recordar qué es lo que en algún momento te hizo vibrar y reconducir tu vida hacia eso.

Solemos colocar fuera de nosotros las cosas vibrantes, los deseos.

Cuando estás deprimido, y yo lo he estado durante años, no ves más allá. Te construyes una celda, cierras y te tragas la llave. Convencido de que no puedes salir de ahí, te identificas con esa situación y temes que si sales perderás tu identidad.

Entiendo.

Durante años fui una persona taciturna, tristona, con tendencia a la nostalgia, estaba identificado con esa imagen. Pero también te puedes identificar con la imagen contraria porque también eres la contraria: la alegría, las ganas de vivir, la ilusión. Tiene mucho de actitud.

¿Cuál cree que es el camino?

Primero detenerte, buscar la serenidad, permitirte sentir lo que sientes.

¿Incapacidad?

Pues sí, contémplala. El segundo paso es rastrear en tu pasado, pero sin buscar las justificaciones a tu depresión porque caes en el victimismo. Quizá se trate de aceptar el pasado pero decidir que quieres vivir de otra manera y atreverte a imaginarlo.

¿Qué significa eso?

Que las elecciones de tu vida las puedes tomar siendo coherente con tus ilusiones y deseos. Hay que recomponer la ilusión con los pedazos que hayan quedado, siempre es posible volver a soñar. Hay que ir a la infancia.

Suena tópico.

Lo sé, pero es cierto: mientras somos niños nos tomamos la vida como un juego, pero cuando crecemos nos dicen: "Se acabó el juego", y nos quitan algo muy valioso: entender que la vida tiene mucho de juego.

En el juego hay reglas.

Sí, y ganadores y perdedores, cosas buenas y malas que hay que aceptar con la distancia del jugador. Ilusión viene de illudere,que significa jugar. Sin juego no hay ilusión.

Lo decisivo de la ilusión es la anticipación.

La ilusión no sólo es proyectarte hacia el futuro pensando que aquello que deseas algún día se hará realidad, sino alimentar el presente con ilusión. La ilusión no huye del presente, significa estar en tu camino, haciendo lo que tú quieres hacer. Tendemos a pensar que la ilusión es una huida del presente.

Solemos colocar las ilusiones fuera de nosotros: una casa con jardín, un descapotable…

En ese caso, hay que preguntarse: ¿realmente es eso lo que me hace ilusión, o me hace ilusión lo que vendría con eso? ¿Me hace ilusión tener una casa, o estar a gusto en un lugar rodeado de la gente que quiero y que vengan mis amigos a visitarme?

Así es.

Yo distingo entre las pequeñas ilusiones y las grandes. Las pequeñas no te llenan la vida, son como pequeños afluentes que van a dar al gran río de la ilusión, que es ni más ni menos que darle sentido a tu vida. La ilusión por los objetos, en última instancia, tiene que ver con sentirse querido; esa es la gran ilusión de la mayoría.

¿Qué ejercicio propone para conseguir vivir ilusionado?

La conciencia, tomar conciencia cada día de cómo estás, de cómo te sientes y ser consciente de que tú eres algo más que eso que estás sintiendo. Tendemos a identificarnos con nuestras emociones, pero nosotros somos algo más que nuestras emociones, así que podemos transitar por ellas y decidir si queremos seguir estando tristes o cambiar.

miércoles, 09 de septiembre de 2009

La Contra| página nº 60
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9 de septiembre de 2009

16 de agosto de 2009

Frase de Dr. Lee Jampolsky

Hay caminos para dirigir tu mente que te llevaran a ver la completud de la vida. Yo los llamo "Caminos de la Verdad". Las 5 puertas principales son: búsqueda del amor en el momento presente. Saber que todas las mentes están unidas y quieren amor. Perdón. Ver las oportunidades para aprender en todas las circunstancias. Reconocer la abundancia de todo lo que es importante.

There are ways of directing your mind that will lead you to seeing the whole of life. I call these "Doorways to Truth." The five primary doorways are: Look for love in the present moment. Know all minds are joined and want love. Forgive. See opportunities to learn in all circumstances. Recognize the abundance of all that is important.


http://leejampolsky.com/

22 de julio de 2009

Darío Lostado: «Si mañana llega la muerte, la recibiré con alegría»

22/7/2009 LA ENTREVISTA CON DARÍO LOSTADO, FILÓSOFO

Darío Lostado: «Si mañana llega la muerte, la recibiré con alegría»

Este teólogo y psicólogo afirma que no somos nuestro cuerpo ni nuestros pensamientos, sino energía, inteligencia y amor.


GASPAR HERNÀNDEZ
--¿Qué somos?
--Inteligencia y amor puros. Yo he logrado pasar del yo personal al yo profundo, al ser que somos en esencia.

--¿Cómo ha llegado a él?
--Con el silencio. Meditando. Silenciando la mente. Al silenciar la mente, te quedas frente a ti mismo. Frente a ese ser que no tiene forma, ni espacio ni tiempo. Es el único ser real.

--¿Y la realidad que nos rodea?
--¡No existe físicamente ni según los físicos! Con nosotros pasa lo mismo: lo real de nosotros es lo que no se ve.

-¿Y el ser que creemos que somos?
--Tan solo es una idea que tenemos. Y las ideas se evaporan. La única realidad tuya no tiene nada que ver con lo material. Es algo extratemporal, extraespacial y extramaterial.

--Por tanto, no teme a la muerte.
--No la temo. No quiero morir, pero si mañana llega la muerte, la recibiré con alegría. De verdad. En contra de lo que sentía cuando tenía fe religiosa. El infierno me atemorizaba.

--Que ahora no existe.
--No hay nada fuera del ser absoluto. Y el ser absoluto es gozo.

--¿Es usted feliz?
--Totalmente, excepto en cuanto pierdo la conciencia de mí, de lo que realmente soy. Somos tontos o estúpidos al perder la conciencia.

--¿Cuándo cambió su vida?
--A los 48 años. Conocí a Antoni Blay Fontcuberta, mi maestro y amigo. Me dio la vuelta. Me dijo: «¿No te das cuenta de que tú enseñas a dominar la mente, pero lo que importa es dominar al dueño de la mente?»

--¿Y qué hizo?
--Le di vueltas, dejé de ganar mucho dinero, porque tenía muchos alumnos. Me dije: ‘Date los cursos a ti’.

--¿Qué es la alegría de ser uno?
--El gozo de sentir que tú eres mucho más de ese ser que crees ser. Yo no soy lo que creo ser, sino mucho más.

--Pero vivimos con tristeza y preocupación.
--Por ignorancia. Se trata de pasar del yo mental al yo profundo.

-¿Qué es el verdadero yo profundo?
--No se puede expresar en palabras. Solo lo podemos sentir. Sentir ese yo es lo que te da la felicidad. Solo puedo expresar lo que no soy: no soy ni mi cuerpo, ni mis pensamientos, ni mis emociones.

--¿Qué soy?
--Lo que queda. Lo que hace que tú vivas. Se llega ahí por libros que has leído y, sobre todo, meditando.

--Dice usted: «Sé tú mismo. No seas un conjunto de espejos que reflejan lo que los demás quieren de ti».
--Nos movemos demasiado por el juicio de los demás. Estamos hipnotizados por el condicionamiento social. No pensamos por nosotros mismos, sino por lo que la sociedad nos ha metido en la cabeza.

--¿Y usted?
--A mí me trataron de hereje, de apóstata, y de todo. Porque me di cuenta de que casi todo lo que me habían enseñado sobre Dios era falso. Porque Dios es el innombrable, de él no se puede decir nada; está fuera de nuestros parámetros, más allá del espacio y del tiempo. A Dios solo lo podemos sentir.

--¿Y cómo reaccionaba usted ante las críticas?
--No rebajándome al nivel del que las hacía. Las críticas solo son pensamientos de los demás. Yo no puedo estar pendiente de un pensamiento que tenga otro. Ni me defiendo.

--¿Somos libres?
--Tenemos libre albedrío, pero no somos libres.

--¿Por qué?
--Por los condicionamientos físicos, morales y religiosos. Y por nuestros hábitos y miedos. ¿De quién son los miedos? Del ego. Yo tenía miedo cuando vivía desde mi ego.

--¿Y el miedo a no tener dinero?
--Si no tengo el dinero, yo sé que me vendrá. Porque tengo fe verdadera en que hay unas fuerzas del universo que me darán lo que yo necesite. Llamémosle fe en la providencia.

--¿Le ha funcionado en la vida?
--Totalmente. Si le contara, quedaría usted patidifuso. Cuando yo me di cuenta de que cuando la gente ama al dinero se apega a él, y eso supone una esclavitud tremenda, me dije: ‘Se acabó. No quiero ganar más dinero’. Y pedí a la vida, al ser infinito: ‘No quiero tener más dinero, pero quiero que no me falte lo necesario para vivir dignamente’. Se me fueron todos mis ahorros, y me vino todo lo necesario para vivir. Y eso que mis conferencias son gratuitas.

--La ley de la atracción.
--No está mal. Es demasiado americana, pero tiene un fondo de verdad.

--¿Pide y se te dará?
--Ese fue un consejo que dio el maestro hace 2.000 años para los poco desarrollados. Dijo: «¿Por qué os preocupáis, si vuestro padre os dará lo que necesitáis? Confiad».

11 de julio de 2009

EL VIAJE DE LA VIDA

La vida es un viaje y la brújula la llevas dentro. Viajas como consciencia en el mundo, en la materia. Las experiencias, emociones, situaciones son los paisajes que decides recorrer. A veces te despistas y caes por barrancos inesperados, a veces descubres cumbres donde ves todo claro. A veces surgen compañeros de viaje con quien compartir, pero el viaje es único. Único en la infinitud de variables que intervienen en el.

La conciencia que eres trasciende el tú y el yo. Está en la forma pero la trasciende. Por eso es "el viaje" no "tu viaje", como algo del yo o de la mente.

Recuerda que puedes elegir el recorrido...los paisajes que quieres ver con quien los quieres compartir. También recuerda que tu eres parte del paisaje de las otras conciencias. Tu conformas el paisaje.

La vida, las experiencia puedes verla de cerca y observarlas como un grano de arena, duro, concreto y sin conexión o puedes verlo como parte de una gran duna que el viento mece uniendo millones de otros granos o como parte de una gran playa transportado por las olas desde profundidades a la superficie. Como dice Richard Bach, en uno de mis libros preferidos por no decir "el libro preferido", Ilusiones
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