26 de julio de 2011

El tiempo es una riqueza que no supimos apreciar con la bonanza económica" - Mónica Esgueva


La autora asegura que "las necesidades que creemos básicas son un lujo en otros países"
ALBERT DOMÈNECH- La Vanguardia


La escritora presenta el libro 'Cuando sea feliz' con el que propone un nuevo mapa para alcanzar la felicidad

No se considera un ejemplo a seguir. Habla de forma serena y deja claro desde el primer momento que ella es la primera en caer en distracciones y contagiarse del estrés de la sociedad actual. Pero sí, como habrán adivinado, hay un “pero”. Mónica L. Esgueva no era feliz con la vida que llevaba (buen sueldo incluido) y decidió cambiar en buscar de una nueva vida que la llenara interiormente. Lleva estudiando filosofía budista y meditación desde hace años con grandes maestros tibetanos en India, Nepal y Tibet, y recibe regularmente enseñanzas de SS Dalai Lama al que define como “la gran inspiración de humildad y de paz en el mundo”. Esgueva empezó hace dos años a escribir el libro Cuando sea feliz en un monasterio nepalí, con la esperanza de dar a conocer un nuevo camino para dar con la felicidad, y que pasa por ser responsables de nosotros mismos, dedicarnos tiempo, esfuerzo y encontrar nuestra serenidad interior, sin depender de nada ni nadie.

-Tengo una teoría que hoy voy a compartir con usted
-Adelante
-Pienso que si ahora bajamos a la calle, y preguntamos a la gente si es feliz, difícilmente encontraríamos una respuesta plenamente positiva. ¿Qué cree que hacemos mal?
-Es difícil ser positivo en estos momentos, no voy a decir lo contrario. Tampoco creo que deba convencer a nadie de nada, no quiero convencer a la gente de que sea más positiva porque no se puede convencer a nadie de nada. O piensas que esto es bueno para ti, o da igual, no lo vas a hacer, es inútil.

-Empieza cañera. En el subtítulo del libro habla de “la verdadera felicidad”. ¿Cuál es?
-Creo que hay que hacer unas distinciones. En esta sociedad occidental tan materialista tendemos a asociar la felicidad con la satisfacción material de los bienes, de los servicios y de todo lo que queremos. Que nuestros deseos se hagan realidad, esto es lo que la gente piensa que es la felicidad, pero como esto no va a suceder nunca, nunca serás feliz. Nunca puedes tener todos tus deseos satisfechos, no es inherente a la vida humana.

-¿Qué ha aprendido usted?
-Que la felicidad tiene que ver con la serenidad interior, con estar contento de alegría, y contento con lo que tienes, es la apreciación, la gratitud, es levantarte con ilusión.

-Entiendo que la clave es la actitud cómo afrontas la vida…
-Sí, es la actitud, porque la felicidad material no es felicidad, es satisfacción de deseos. Lo que ocurre es que tal y como estamos diseñados, cuando cumples un deseo te dura muy poco la satisfacción, estás pensando en el próximo deseo.

-Somos insaciables.
-Todo es inmediato, no es para ahora, es para ayer. Si nuestro foco está en las satisfacciones materiales o de placeres, estaremos siempre a la carrera, no terminará nunca. Pero bueno, es una elección, yo no diré si está mal o bien, si quieres tomar ese camino, por lo menos sé inteligente y atente a lo que te vas a encontrar. Pero si sientes que este camino no satisface, o te dejó un vacio o una frustración, cambia.

-Cuando habla de felicidad usted se refiere a un camino, cuando hay gente que la busca, pero como meta. ¿Este es uno de los grandes errores universales en la búsqueda de este estado?
-Es una tendencia, sí, pero es que nadie nos ha enseñado a vivir. Nos han enseñado a memorizar, muy poquito a pensar, y a vivir ya no te cuento. Hacemos las cosas como buenamente nos entra por los sentidos y viendo los ejemplos de los demás, pero nadie nos explica como realmente funcionamos por dentro. Yo también era así, pensaba que sería feliz al conseguir algo, y cuando lo lograba veía que no me sentía tan bien como creía que me sentiría al llegar aquí.

-¿Cómo cambió?
-Fue un camino. Generalmente en el día a día soy feliz porque sé que estoy en el camino en el que tengo que estar, y esto a mi ya me hace feliz. No necesito conseguir nada para ser feliz. Tengo días malos, claro, como todo el mundo, pero me doy cuenta. No me tomo en serio esas cosas, empiezo a pensar en todas las cosas que tengo que agradecer, y la mente me cambia.

-Otra asignatura pendiente, controlar nuestros pensamientos.
-Sí, biológicamente estamos diseñados para lo negativo. Lo negativo eran las amenazas de las que nos teníamos que defender y hacer frente. Pero es que hoy no tenemos depredadores exteriores, con lo cual si queremos cambiar a lo positivo es un trabajo, esto no es fácil.

-Tampoco nadie nos enseña. ¿Cómo lo hacemos?
-Buscando. Hay muchos libros, mucha gente que ya habla de esto. Si uno quiere cambiar hoy puede encontrar señales, signos, rutas para saber cómo hacerlo. Pero hay que querer.

-¿Hay que entrenar nuestra mente?
-Absolutamente, no hay otro modo, porque nuestra mente lo es todo. Pero volvemos a lo mismo, estamos en una sociedad que no nos ha enseñado a entrenar la mente. Los pensamientos son como monos que pasan continuamente de una rama a otra y no se paran quietos nunca. El entrenamiento de la mente consiste en lograr que esos monos se queden tranquilos.

-¿Quién debe coger las riendas de ese entrenamiento que hoy no existe?
-Todas las áreas. Tal y como está el mundo y la sociedad no podemos esperar a que se empiece a los tres años. Si quieres y no estás contento, puedes cambiar a la edad que quieras, pero hay que empezar en los colegios a enseñar inteligencia emocional, a relajarse, a darse cuenta que somos nosotros los que pensamos nuestros pensamientos y que nosotros no somos nuestros pensamientos. También en el colegio, en la universidad, en la vida, en las empresas. En la televisión también tendrían que haber programas que enseñen esto.

-Antes de hacer todo esto solemos huir, aunque sea una huída hacia delante…
-Sí, esto es lo que está pasando, hay mucha gente que llega tarde de trabajar, está cansada, y solo tiene ganas de llegar a casa y que le dejen en paz, quiere apagar todos los problemas con la televisión, distrayéndose. El problema de todo esto es que siempre necesitas de algo externo para apaciguar tu mente, creo que esta herramienta la tendríamos que tener internamente.

-¿Meditar ha pasado a ser algo imprescindible en nuestra sociedad?
-Es muy importante, aunque sé que hay gente a la que todavía le suena muy lejano esto de meditar. Tenemos que empezar a meterla en nuestra vida y a involucrarnos con ello. Si la palabra meditación queda muy grande, yo diría relajación, silencio. Empecemos por momentos de silencio. Y con retirarse un poco de la distracción continua y encontrarse con uno mismo ya es un muy buen principio. Pienso que en el fondo nos asusta ver qué vamos a encontrar dentro de nosotros mismo, encontrarnos solos. Pero no mirar los miedos internos no significa que vayan a desaparecer. Las cosas no se van a solucionar solas, y esto empieza pequeño, pero como esperes mucho tiempo se hace una bola que termina por explotar y es cuando llegan las grandes crisis. La vida te grita, ¡despierta ya!

-Entiendo que la vida nos da señales a las que muchas veces no atendemos…
-La vida siempre avisa, nos está diciendo algo. Quizás nos está diciendo que no vamos por el buen camino, y lo hace con enfermedades psicosomáticas como el estrés, la ansiedad o la depresión. Nos joroba mucho que nos lo diga así, porque a nadie le gusta que te den una bofetada, pero cuando ocurre, si en vez de verlo como el drama de tu vida, piensas que es una oportunidad y que no estás comprendiendo el mensaje que nos están dando, la cosa cambia. Nunca es un mal momento para empezar a hacer algo diferente.

-¿Por qué cree que hay personas que ante el mismo golpe salen reforzadas y otras se hunden?
-Es lo que te cuentas, la historia que te explicas ante un obstáculo, esa dificultad. El diálogo interno es clave. ¿Te cuentas que todo te pasa a ti y que la vida es injusta? Está bien, pero el resultado ahí es que será difícil que salgas de ese pozo, porque nadie te puede sacar. Pero también te puedes contar otras cosas. “Sé que esto es una racha, tengo confianza en que esto va a cambiar, hay luz detrás del túnel, qué puedo aprender de ello, cómo puedo hacer las cosas de otro modo”.

-¿Pecamos de victimismo?
-Totalmente, y ahora mismo se lleva mucho ir presumiendo de lo mal que nos van las cosas, somos especialistas en autoamargarnos. He conocido a muchas personas que son maestras del arte de amargarse la vida, deberían dar clase. Y además veo que los que se amargan la vida les gusta amargársela a los demás. Si ataco a lo demás y les bajo el ánimo, ya no estoy solo en la amargura.

-Aunque nos jorobe debemos empezar a ser responsables de nuestras acciones, sin culpar al entorno, a los demás.
-Esto es una lección, no hay ninguna obligación. Puedes seguir exactamente como estás, no hay problema, lo que pasa es que mirarás hacia tu pasado y será tu futuro, no hay otra. Si quieres que tu futuro sea diferente a tu pasado tendrás que hacer algo de otro modo, y eso es una responsabilidad de tu vida. No puedes esperar a que nadie te salve, que es otro de nuestros mitos en esta sociedad, que alguien me salve de donde estoy, que las cosas cambien fuera y ya me encontraré bien. Hasta el próximo obstáculo.

-¿Cuándo podemos confiar en los demás?
-Por una parte hay que seguir nuestras intuiciones, conocer a las personas y llevarse por el tiempo y las circunstancias que te permiten ver los verdaderos colores de las personas.

-Dedica un apartado del libro a hablar de las sogas que nos ahogan. ¿Estas sogas son autoimpuestas o nos la impone la sociedad?
-Los obstáculos existen, pero si nosotros los fomentamos más nos ahogamos del todo. Hay que coexistir con las circunstancias difíciles y hay muchas que no podemos cambiar. Hay que poner nuestras fuerzas en lo que podemos cambiar y no en lo que no hay nada que hacer.

-Una de las que más pesan es el miedo. ¿Es un error intentar enfrentarnos a él?
-No, creo que a veces pensamos que el miedo va a desaparecer de nuestras vidas absolutamente y nos flagelamos porque sentimos miedo. Esto todavía genera más ansiedad. Hay que relajarse un poco y pensar que el miedo nos acompañará en la vida, el tema es, ten miedo y atrévete a hacerlo de todas maneras. No puedes evitar que el miedo te acongoje, pero que no te impida hacer algo, da el siguiente paso. Y poco a poco el miedo empezará a disminuir porque no dejas que aquello te frene. Cuánto más te resistes a algo, más persiste.

-La sociedad pretende fabricar un tipo de personas sin imperfecciones, sin miedo, que no sean vulnerables. 
-Las emociones negativas tienen que salir, porque son bombas de relojería que si las dejas dentro tarde o temprano explotan. Otra cosa es regocijarse en ellas y alimentarlas. Sentir emociones negativas las sentimos todos, simplemente hay que aceptarlas. Ser vulnerable es ser humano, no pasa nada. Ser vulnerable hace que puedas establecer conexiones con los otros seres humanos, sino nos movemos en la superficialidad pura y dura. Pero para eso también hay que trabajar la autoestima, y decir “a mi me da igual lo que pienses de mi”, en el fondo nadie va a pensar mal de ti porque seas vulnerable.

-¿Nos creamos demasiadas expectativas o el problema es que las expectativas que nos creamos no son realistas?
-Buena pregunta y no sé si tengo respuesta. Hay que tener mucho cuidado con las expectativas porque en general tenemos expectativas demasiado altas de todo, y siempre te llevarás una sorpresa negativa que lleva a la frustración. Y eso pasa hoy en día, la gente está muy frustrada porque no tiene lo que espera. Ahora mismo la gente está abandonando sus sueños, y hay frustración en el ambiente. Las expectativas tienen que ser más realistas pero hay que alimentar la esperanza. La ilusión y la esperanza son puertas abiertas, ábrete a la vida, la vida te traerá lo que necesites. El guión no lo escribimos nosotros.

-Incluye la muerte como uno de los pilares de la felicidad. ¿Por qué?
-La muerte es el gran tabú de nuestra sociedad y esto no nos ayuda, es el gran miedo que alimenta a los otros miedos. Lo he escrito para romper ese tabú en la medida de lo posible y para darnos cuenta de que tenemos que tener muy presente que nuestra vida es muy efímera. Si malgastamos los días en preocuparnos, criticar, quejarnos, alimentar pensamientos negativos, no cuidar a las personas que queremos, estamos perdiendo el tiempo. Vivimos como si tuviéramos un seguro de vida de 120 años, y no es así. No malgastes tu vida porque es más corta de lo que parece.

-¿Cree que en las llamadas necesidades básicas de la sociedad occidental?
-Las necesidades que nosotros creemos básicas en otros países son un lujo. Todos podemos vivir con mucho menos. ¿Cómo? A lo mejor el tiempo es una riqueza que no hemos apreciado antes, con la bonanza económica. Estábamos en el comprar para hacernos ricos rápidamente. La burbuja del ladrillo es una burbuja del vivir en el materialismo. Nadie pone en duda que necesitamos las cosas materiales para vivir, pero hay otras cosas también. Si en vez de emplear el tiempo en lamentarte por tu mala suerte, dedicas tu tiempo en hacer cosas productivas, encontrarás tu riqueza. Dedicar más tiempo a los demás. Esto parece un tópico pero no lo es, cuando ayudas a los demás no piensas en los problemas y te vuelves mucho más feliz.

-¿Qué pasa por su cabeza cuando le dicen aquello de, “con la que está cayendo, como vamos a ser felices”?
-Es una elección, y no es fácil, lo dejo muy claro. Lo único que ofrezco con este libro es un pequeño mapa con signos. Pero el que tiene que caminar eres tú. Claro que es un camino difícil, para todos. Pero también es cierto que hay gente con una actitud positiva que te sirve de ejemplo, y otros que se cavan su propia fosa.

23 de julio de 2011

Rosa Puerto, autora del libro 'Terapia de sonido', destaca la capacidad sanadora de la voz

Vida | 22/07/2011 -

Jesús Sancho - La Vanguardia
“Estudiosa del alma”. Así le gusta presentarse a Rosa Puerto, nacida en Barcelona y terapeuta del sonido. Después de formarse durante más de 20 años por países como Estados Unidos, Inglaterra o Suecia ahora tiene su propio centro de terapias, talleres y meditaciones, Aggelosiris, en la capital catalana. Puerto también es autora del libro ‘Terapia de sonido’ donde hace un repaso a los conceptos y las diferentes aplicaciones de esta terapia.

-¿En qué consiste exactamente la terapia del sonido?
- Es una de las terapias vibracionales que hay en la actualidad. Es muy antigua porque nuestros ancestros ya trabajaban con el sonido. Puedes encontrar tratados griegos, egipcios o referencias en la Biblia. Ahora en la actualidad se trabaja desde el concepto de que el cuerpo es vibración. Cada órgano, cada hueso, cada parte de tu cuerpo tiene una frecuencia y en la terapia del sonido restableces la armonía que ha perdido.

- ¿Cómo se consigue esta armonía?
- A través de la voz,  instrumentos o de otros tipos de aparatos electrónicos. Hay muchas vertientes pero pienso que el instrumento por excelencia que llevamos encima es la voz.

- ¿La voz es terapéutica?
- La voz es tu huella digital. Tú naces con una voz que va cambiando mientras vas creciendo y en esa voz puedo ver tus bloqueos. Uno mismo cuando está mejor siente que la voz le cambia. Seguro que si una persona recuerda cuando está enamorada o cuando está triste su voz denota angustia o expansión, sea lo que sea, tú voz es una huella digital.

-¿Cómo cura el sonido?
- La persona puede aprender a hacer ejercicios para mejorar el problema que tenga. Para aliviar el dolor también hay sonidos que ayudan a que las tensiones desaparezcan.

- ¿Y todo esto está científicamente estudiado?
- En la actualidad hay mucha investigación de cómo el sonido afecta a las células. Si hay una célula cancerígena y entra el sonido y es una vibración una octava más alta, esa célula que está enferma explota. Así, cuando hay un bloqueo y entra un armónico, sea de tu voz o de un instrumento, hace que el bloqueo se expanda y se rompa, y en ese momento deje de existir.

- ¿Cómo se forma una terapeuta sonido?
- En mi caso me he formado con muchas personas. Por ejemplo, con los cuencos de cuarzo me formé con Awahoshi Kavan, una mujer americana de origen Cherokee.  También he estudiado con varios formadores de voz como Frankie Amstrong o Karina Schelde.  Después estoy formada en otras técnicas, soy psicoterapeuta, arte terapeuta y maestra de Reiki.

-Así como en la musicoterapia hay una formación reglada, ¿en el caso de la terapia del sonido existe?
- Oficialmente en España no la hay. Existe mucha gente como yo que trabaja muy bien pero la universidad no ha dado ese espacio aunque a lo mejor dentro de unos años lo da. Precisamente aquí imparto una formación desde hace unos años. Para mí la persona tiene que estar versada en varias técnicas para trabajar como terapeuta de sonido no sólo a nivel musical sino a otros niveles.

- ¿Y en otros países como está el tema formativo?
- Por ejemplo, en Inglaterra existe la Universidad de la Sanación por el Sonido. Ahí está reglado. En los años 50 después de la Segunda Guerra Mundial la arteterapia y la musicoterapia empezaron a florecer debido a muchos traumas de la Guerra. En Estados Unidos y en Inglaterra fueron los países donde realmente se empezaron a utilizar y de ahí se expandió.

- ¿Para usted de todos los órganos el más importante es el oído?
- No sólo el oído, también el tacto. Una persona sorda también escucha y siente, y escucha por la piel. Es tan importante que escuches con tu oído como con tu cuerpo.

- ¿Usted concibe un mundo sin sonido?
- No. Imposible. Para mí es muy importante. ¿Tú te imaginas un mundo sin pájaros? Además la naturaleza sana a las personas. Cuando vas a un lugar vuelves con un estado de ánimo diferente por la brisa del mar, el ruido de las olas o el canto de los pájaros. La naturaleza es sonido. ¿Cómo podríamos prescindir de él? Es imposible.

- Barcelona, considerada una de las ciudades más ruidosas, ¿es un buen sitio para hacer terapia de sonido?
- ¡Gracias a dios estoy en un lugar en Barcelona donde no hay mucho ruido! Estoy en un lugar peatonal sin tráfico (sonríe). Sí que es importante que la persona desconecte de los ruidos que molestan al oído ya que el cerebro los absorbe como algo natural y evidentemente causan estrés. Muchas personas que viven en Barcelona ponen el automático para subsistir y aún tenemos la gran suerte de que queda el mar cerca y no está tan lejos la montaña. Dentro de lo que cabe no está tan mal Barcelona.

- Usted también es psicoterapeuta, ¿cree que en nuestra sociedad actual y con los tiempos que corren es necesario tener un terapeuta en nuestras vidas?
- Siempre ha sido bueno que una persona te ayude en el camino y no necesariamente una siempre, ya que hay muchos tipos de terapias. A veces es muy difícil hablar y hacer que los amigos, familiares o la pajera hagan de terapeuta. Nadie tendría que hacer de terapeuta con su pareja, es complicado y puede acabar rompiéndose una relación si uno va de salvador. Yo aconsejo encontrar a la persona adecuada que te pueda ayudar y dar confianza. Y hoy en día pesar de la crisis y de todo lo que se habla, a veces se han de derrumbar cosas para construirlas de nuevo, quizás por eso hay más necesidad de que haya gente terapéuticamente ayudando a los demás.

-En consecuencia, también hay más pacientes, ¿no?
- Sí, no me puedo quejar. Pienso que las personas están buscándose y tratando de encontrar salidas de vivir y sentirse mejor.

- ¿Cómo fue su descubrimiento con la terapia de sonido?
- La música siempre me ha apasionado desde pequeña. Empecé con danza clásica y luego trabajé como periodista musical a los 20 años. Me gustaba tocar instrumentos pero no me había decidido y en un momento, a los 31 años, tuve una gran necesidad interna de cantar y ahondar en la música que llevaba dentro. Fui a un curso y  ahí tuve un descubrimiento. Empecé a cantar para otras personas y se movieron cosas para mis compañeros de curso y me dijeron si no me dedicaba a esto, que mi voz tenía una calidad sanadora muy grande y que la explorara. Y por ahí empecé.

11 de julio de 2011

El Guerrero Pacifíco- Tulku Lobsang

Entrevista que realice para la revista Tú Mismo, junio 2011


EL GUERRERO PACÍFICO

Nació en el techo del mundo. Hoy viaja alrededor del planeta, llevando un conocimiento del que se destaca la práctica meditativa acompañada de una espada de madera. Tulku Lobsang, sonriente y joven maestro tibetano.


-¿Que significa Tog Chod, esa forma de meditación con espada que tú practicas?

-Tog quiere decir “pensamiento”, Chod es “cortar”. Pensamiento, inteligencia, conocimiento, no es sa­biduría. Sabiduría es el silencio, la paz del amor in­condicional. En el mundo occidental se focaliza en el aprendizaje de cómo pensar, pero saber cómo hacerlo no cambia mucho tu sufrimiento. La mente intelectual no es la solución del sufrimiento, necesitas la mente silenciosa. El mundo occidental siempre enseña a cambiar. El cambio es siempre la solución, para liberarse del sufrimiento o ser feliz. Yo enseño “no cambies, deja que sea”. Sin cambio es la forma de cambiar. Lo más importante es no hacer nada.

-¿Estás hablando de “no acción” o “no mente”?

-Me refiero a no pensar tanto.

-Es decir que la sabiduría llega cuando el silencio aparece…

-Exacto, si tienes un problema no pienses tanto. No hace mucha diferencia. Trata de estar en silencio, luego abre los ojos y te aseguro que la mitad del pro­blema ha desaparecido. Pensando sólo lo multiplicas. Tienes un problema pero después de un año tienes cien problemas. No pensar es más sabio. Cuando le digo a un occidental “quédate en silencio” lo ve como algo imposible, es como hablarle a una vaca. No entiende, no existe en su cultura “no hacer nada”, pero eso es lo que necesita, no pensar en nada. Con los ejercicios de Tog Chod, hechos especialmente, vas hacia una mente vacía, en silencio. La conclusión de la filosofía de Tog Chod es que las expectativas y el miedo son enemigos de tu vida. La vida es solo un día. Hoy es el día para vivir. Hoy es el día, es la forma de cambiar el resto de tu vida. Hoy es la causa del ayer y a su vez la causa del mañana. El ayer y el ma­ñana están pasando ahora. Tog Chod es una forma de estar en el presente, en el momento, y reducir el miedo y las expectativas.

-¿Usas la espada con algún propósito?

-La vida es como una guerra de emociones. Tal vez no tengas guerra afuera, pero la tienes dentro por­que eres débil, por lo tanto temes. La espada es sím­bolo de sabiduría o de bravura. Decimos que somos guerreros pacíficos o practicantes espirituales, quiere decir que luchamos para liberarnos de nuestras emo­ciones negativas.

-¿Es un arte marcial o una técnica meditativa?

-Yo no lo llamaría un arte marcial, sino una manera de meditar. No es arte marcial ya que no buscamos pelear con alguien afuera sino con los propios temo­res. Fuera no encontrarás ningún enemigo. Tú eres el enemigo de ti mismo, el enemigo de este planeta.

-¿No hay riesgo de que esta técnica sea otra trampa del ego?

-La motivación te dará la dirección. Tal vez la moti­vación errónea te ayude a usar estos ejercicios para el ego, pero no sólo estos ejercicios, también la religión. Las enseñanzas espirituales son buenas, sin embargo, con una motivación errónea pueden ser mal interpre­tadas.

-¿Cuál debe ser la correcta motivación para esta técnica?

-La motivación principal debe ser liberarte de tu propio miedo y el ego. En especial, el miedo. Actua­mos principalmente movidos por el miedo. Es muy su­til, define lo que te gusta de lo que no te gusta. La raíz de todas las emociones humanas es el miedo. Y es sólo una técnica simple para que la practique cual­quier persona.

-Como médico tibetano budista que también eres, ¿podrías expli­car la forma en que tratas el cuer­po, la mente, el alma?

-Básicamente, en la medicina tibetana tenemos cuatro niveles diferentes de tratamiento. Empe­zamos a nivel del cuerpo a través de consejos de conducta para el cuerpo, con ejercicios especiales para ciertos tipos de enfermeda­des. Asimismo, damos pautas a seguir en cuanto a la alimenta­ción, luego ofrecemos consejos sobre medicinas. Y finalmente, lo referido a aplicaciones de acupun­tura, o un procedimiento externo. También le damos mucha impor­tancia al pensamiento, cómo pien­sas. Para cualquier enfermedad que quieras sanar debes tener en cuenta tres estados de la mente: antes que tengas un problema de salud aparece el miedo, la duda. Es lo que llamamos “invitar el problema”. Por ejemplo, muchos en Occidente tienen cáncer, en­tonces empezamos a pensar “tal vez yo tenga cáncer, tal vez no”. El segundo estado se corresponde a cuando tienes el problema: te das cuenta y te derrumbas. Y el terce­ro es, aun cuando has solucionado el problema, persiste el recuerdo y piensas “esto pasó, pero puede volver a suceder”.

-¿Cómo haces frente a las enfer­medades de la mente?

-Todo el budismo es medicina de la mente. Las enfermedades de la mente son grandes y complejas. No nos damos cuenta de que nuestra mente es más grande que nuestro cuerpo. Mentalmente tenemos tres clases de problemas: uno, el problema del problema, que no es para tanto; dos, el problema de la felicidad, y tres, el problema de la existencia. El problema del proble­ma está conectado con el enfado, el problema de la felicidad lo está con el apego, y el problema de la existencia, con la ignorancia. Para solucionarlos necesitas sabiduría y compasión. Compasión o amor es el poder que te lleva adonde quie­res, pero no es suficiente, también necesitas sabiduría. La sabiduría te da la dirección y la compasión, la energía. Cabeza y corazón van juntos. El intelecto no te da poder, eso lo da el amor, que a su vez pre­cisa una dirección.

-Tú hablas de tres conceptos muy comunes en el budismo: compasión, felicidad y amor in­condicional, que muchas veces son mal interpretados. ¿Puedes clarificarlos?

-Usualmente hay diferentes ni­veles de compasión. El más simple es la generosidad, el dar. Después pasamos a otro nivel en el que te das cuenta que no es suficiente y necesitas tomar. Entonces com­pasión significa dar y recibir. Ne­cesitamos practicar en dar lo que nos gusta. Lo que nos hace feliz es importante dar. Y lo que es un problema para ti es importante que lo tomes. ¿Por qué? Cualquier cosa que te hace feliz puede ser tu futuro problema, porque cuan­do la felicidad se presenta en tu vida está bien, pero cuando se va, entristeces. La vida es 50-50, feli­cidad-infelicidad. Lo que no quie­res perder, debes darlo. Dar es la forma de no perderlo. Cuanto más das, menos pierdes. Practica dar. Tomar es tomar lo que no quieres. Tomar es la forma de perder. Nuestra forma de actuar es una locura: retenemos lo que nos hace felices y evitamos lo que nos hace infelices.

-¿Algo más sobre el amor incon­dicional?

-Amor incondicional significa ser completamente feliz contigo mismo. Cuando no estás comple­tamente feliz, siempre necesitas algo, siempre no quieres algo. Estamos 50-50 algo feliz y algo infeliz porque nuestro amor es condicionado. Precisamos estar li­bres de nosotros mismos y felices. Cuando eres completamente feliz no necesitas nada, no peleas con nadie. Que seas feliz es lo más im­portante en este planeta. Si lo es­tás es la única forma que realmen­te me puedes ayudar. Si no estás feliz no podrás ayudarme, tal vez lo hagas, pero traerá problemas.

-En todo el planeta hay un des­pertar global al mismo tiempo que surge mucho miedo. ¿Qué obser­vas en este momento?

-Lo llamo “el siglo del miedo”. Tenemos más riqueza, por eso te­memos más perderlas. El miedo y la pérdida van juntos. En nuestras enseñanzas decimos que el temor es el demonio de la vida. El miedo entra en tu vida y te lleva en la di­rección equivocada. He descubier­to que mucha gente tiene mucho miedo y no saben cómo manejarlo. Por eso he creado una técnica que usa danzas tibetanas, pero pen­sando en la mente occidental.
Hay crisis económica, crisis de salud, crisis de todo, debido al miedo. El miedo es la mejor forma de hacer negocios actualmente. A veces hago este chiste: en las en altas montañas de los Himalaya hay gente muy simple con yaks pero muy difíciles de engañar ya que están muy atentos en la reali­dad. En cambio, en Occidente hay gente muy inteligente que piensa tanto que es muy fácil engañar­la. En el mundo desarrollado en­contramos personas que hablan hasta cinco idiomas, que saben lo que pasa en cada momento en el planeta, pero son muy fáciles de manipular. Piensan basándose en el miedo y las expectativas.

-Muchos se preguntan acerca del propósito de sus vidas, como si estuvieran perdidos. ¿Qué les dirías?

-Un periodista me preguntó cier­ta vez “¿cuál es el propósito de tu vida?” y le respondí: “no tengo propósito”. Entonces me preguntó por qué. “Porque soy feliz”, con­testé. Quiero decir que alguien infeliz tiene un propósito: ser fe­liz, pero alguien feliz no necesita propósito, está en su propósito. El propósito de la vida debería ser fe­liz, nada más, nada especial.

-¿Pero a qué tipo de felicidad te refieres?

-No quiero dar más información intelectual, pero hay dos clases de felicidad: felicidad ignorante, la persona no es feliz pero cree que es feliz, y la felicidad despierta.

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