¿Cómo sanaba el Dr. Edward Bach?
23 y 24 de octubre 2010 | Hotel Solvasa Valencia
¿Cómo sanaba el Dr. Edward Bach? La respuesta a esta pregunta esencial no se reduce al desarrollo de comentarios sobre los remedios florales o el arte prescriptivo sino que debe incluir, también, la perspectiva filosófica y espiritual que alentaba al Dr. Bach en su tarea terapéutica. Sin ello toda propuesta queda limitada a imitar una práctica médica o psicológica alejada de la intención fundadora de la Terapia Floral.
El “saber floral” es un saber que nace de una experiencia y conocer la propia experiencia del Dr. Bach en torno de su arte sanador es una clave indispensable para comprender en profundidad su mensaje.
Del mismo modo que el descubrimiento de los Manuscritos del mar Muerto y de Nag Hammadi fueron una revelación significativa en el rescate de una tradición espiritual olvidada, del mismo modo el redescubrimiento de la obra de Mary Tabor sobre el legado del Dr. Bach –realizada por el maestro Lluís Juan Bautista- es, tal vez, el aporte mas significativo en estos 80 años de historia de la Terapia Floral, luego de los escritos del Dr. Bach.
Del mismo modo las investigaciones del maestro Luis Jiménez en torno de la visón alquímica de Bach y la reconstrucción de las relaciones entre los remedios florales y los cuatro elementos y los tres principios alquímicos ha permitido dar un salto muy importante a la clínica y la terapéutica al poner en evidencia el modelo desde el cual Bach imaginaba el arte prescriptivo.
Finalmente, las reflexiones del maestro Eduardo Horacio Grecco sobre la vía gnóstica de Bach dan un marco de referencia para comprender aspecto del arte terapéutico como un arte que reconcilia la personalidad con el alma, el cuerpo con el psiquismo, el cielo con la tierra, la conciencia con la sombra…es decir, una arte que reúne la polaridades que la enfermedad ha separado.
Temario
o Edward Bach en Marlow Bucks
o Amor y experiencia
o Lo que Mary Tabor aprendió de Edward Bach
o Vivir el Aquí-Ahora
o Ser fiel a uno mismo
o Escuchar la voz del alma
o La historia de dos herejías bachianas: gnosticismo y la alquimia
o La sabiduría del alma
o El viaje del alma
o Los dos procesos del trabajo del alma en la escuela de la tierra
o Bach prescriptivo
Facilitadores
Lluís Juan Bautista
Destacado ponente en Congresos, realiza una importante labor de difusión a través de conferencias, seminarios y artículos. Autor de los libros: Flores para vivir-Flores para compartir (Océano), Bach Esencial (Indigo) y El Sistema Bach (Indigo). Dicta seminarios de formación en diferentes lugares de España y en otros países. Fundador de AULA Lluís Juan - Espacio para el Estudio del Trabajo del Dr. Edward Bach. Su actividad profesional está centrada en el trabajo con las Flores de Bach, tanto en la faceta de entrevista como de formación, y muy especialmente en la investigación en el Trabajo del doctor Bach y en la difusión de los resultados que dicha investigación desvela, siendo reconocido por ello como un divulgador del pensamiento y la obra del Dr. Edward Bach.
Luís Jiménez
Titulado Superior en Naturopatía por el Real Centro Universitario Escorial María Cristina, experto en esencias florales. Autor de los libros “Humanidad y Flores de Bach”, “Tipologías y flores de Bach” Teoría de las Estructuras. (Editorial Índigo, 2003 y 2005), Mística Urbana (editorial fondoazul 2006) coautor de “Fichas florales para niñas y niños” y “Clínica y Terapia Floral, teoría de las estructuras” (Índigo, 2007- 2008). Coautor junto a Eduardo Grecco y Lluis Juan Bautista de “Edward Bach en Marlow Bucks” -El amor como meta y camino de perfección- (Índigo 2009, primero de una colección) Autor de Proyecto Doce- una visión retrospectiva y evolutiva de las tipologías de Bach en la historia de la humanidad- (fondoazul 2009, formato dvd-cd-libro) Premio Nacional de investigación José Castro por la presentación del trabajo titulado “Modelo de las estructuras Psicoenergéticas-emocionales”. Miembro del Consejo asesor de la revista Discovery Dsalud. Ex presidente, miembro fundador y actual asesor de Cofenat. Miembro del Comité Organizador del Congreso Nacional (España) de Terapia Floral en sus 7 ediciones, en las que participó como ponente. Ha participado como ponente o, y miembro del comité científico en los congresos internacionales de Barcelona 2001, México, Costa Rica, 2002, Chile 2003, México, 2004, 2006, 2007. En 2008 comienza una nueva actividad docente internacional junto a Eduardo Grecco impartiendo cursos de larga duración en Italia e Iberoamérica. Articulista y colaborador en programas televisivos y radiofónicos como especialista en Terapia Floral. En la actualidad está centrado en la enseñanza de su modelo.
Eduardo H. Grecco
Formado en el campo de la Psicología, realizó posteriormente estudios en Psicoanálisis, disciplina que enseñó durante varios años. A la par que se capacitaba en la visión y el pensamiento estructuralista cursó seminarios de Psicología junguiana, Psicología transpersonal, Bioenergética y lectura emocional del cuerpo. Fue docente universitario, en la especialidad de Psicopatología, y publicó, en esa época, varios libros y monografías científicas al respecto.
Desde hace más de una década es reconocido como maestro internacional por su trabajo de investigación y docencia de la Terapia Floral. Fue presidente de la Asociación Iberoamericana de Terapeutas Florales y valorado experto mundial en esencias florales, y como tal, lleva varios años impartiendo cursos y conferencias, principalmente en Argentina, Chile, Italia, México, Costa Rica, Cuba, Nicaragua, EEUU y España, y anteriormente en Brasil, Uruguay, Perú, Venezuela y Colombia, donde ha dirigido seminarios sobre temas de su especialidad. En el año 2002 recibió el Premio Internacional de Naturopatía “Benedict Lust”.
Sus investigaciones se han materializado en mas de 60 libros tales como “Los afectos están para ser sentidos”, “Muertes inesperadas”, “La bipolaridad como don”, “Despertando el don bipolar”, “¿Quien se ha subido a mi hamaca”, “Volver a Jung”; “El legado del Dr. Edward Bach”, “Edward Bach: la luz que nunca se apaga”, “Jung y flores de Bach”; “Terapia floral y Psicopatología”, “Sexo, amor y esencias florales” (Ediciones Continente) y “Sexualidad, erotismo y vínculos de amor”, “Hecho y proceso diagnóstico en la Terapia Floral”, “Hecho y proceso prescriptivo en la Terapia Floral”.
Habrá descuentos en la matrícula para inscripciones hechas hasta el 30 de septiembre y para alumnos de centros formadores.
Se entregarán certificados de asistencia.
Lugar
El Simposio Internacional de Alta Capacitación “Bach por Bach” se desarrollará en el Hotel Solvasa, avenida del Puerto 129, Valencia.
Información
Teléfonos 963 366 228 y 635 856 228
correo electrónico info@tu-mismo.net
15 de septiembre de 2010
13 de septiembre de 2010
11 de septiembre de 2010
"Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es"
Christophe André, médico psiquiatra y psicoterapeuta
"Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es"
IMA SANCHÍS - 11/09/2010
Siento, luego existo
Los estados de ánimo, esa mezcla sutil de emociones y pensamientos, nos acompañan en todo momento, sotto voce impulsan nuestros actos y nuestra relación con el mundo. André es un experto en ellos, y en su magnífico libro Los estados de ánimo. El aprendizaje de la serenidad (Kairós) los despliega ante nosotros y nos invita a escucharlos, aceptarlos, convertirlos en mentores de nuestra sabiduría, sobre todo si son incómodos. Me quedé clavada en la página 49, en una reflexión sencilla: "Nos irritamos cuando el calentador se estropea, pero no nos regocijamos por tener agua caliente todas las mañanas. Y no obstante, ¡deberíamos hacerlo a título de ejercicio de lucidez y felicidad!".
Tengo 53 años. Nací en Montpellier y vivo en París. Casado, tengo tres hijas. Soy profesor universitario y psiquiatra en el hospital Sainte-Anne, especializado en el tratamiento de trastornos emocionales, ansiosos y depresivos. Soy de centroizquierda y cristiano budista
He visto una paloma muerta y me he puesto triste...
Ha recibido una información del exterior que le ha provocado un estado de ánimo, un clima mental.
Metamorfosis silenciosas.
Los estados de ánimo son emociones muy sutiles, pero definen nuestra vida emocional mucho más que las emociones fuertes, que radicalizan y simplifican nuestra percepción de los acontecimientos. Las emociones nos empujan a la acción, y los estados de animo, a la reflexión.
A veces no sabemos qué hacer con lo que sentimos...
Yo más bien diría que no sabemos exactamente qué sentimos y entonces caemos en la cavilación - darle vueltas incesantemente a lo que nos pasa-o la huida; pero cada vez que rechazamos sentir nuestros estados de ánimo, el problema persiste. Lo que hay que hacer es escucharlos, tienen un mensaje para nosotros. El análisis de los estados de ánimo nos vuelve más inteligentes.
Hay que saber hacerlo.
Primero aceptación y después acción, nunca reacción o negación. Aceptar nuestros dolores deja sitio a nuestras dichas, y volcarse (transitoriamente) en uno mismo permite volcarse hacia el futuro; pero aceptar la tristeza no significa sumirse en ella. Y hay que distinguir entre cavilar y reflexionar.
¿Cómo distinguirlo?
Las cavilaciones surgen de la pregunta ¿por qué?:¿por qué he tomado esa decisión?, ¿por qué me ha pasado a mí? La mejor pregunta para ver más claro es cómo:¿cómo hacer para que el problema no persista? Eso es reflexionar. El por qué es una pregunta intelectual, cómo es observación. Conocer cuál es mi experiencia cuando me siento mal trae lucidez para enfrentar el problema.
Los estados de ánimo pueden cambiar varias veces en un mismo día.
Lo deseable sería dar a cada estado de ánimo la respuesta que le corresponde, pero solemos dar a todos la misma respuesta. La herramienta adecuada es la introspección, detenerse y preguntarse qué estamos sintiendo, pero resulta difícil, muy difícil.
No me desanime, doctor.
Un recurso valioso es la meditación de plena consciencia, es decir: estar presente en la experiencia del momento que estamos viviendo, sin filtro, aceptando lo que llega; sin juicios de valor y sin expectativas.
¿Por qué pesan más los estados de animo negativos que los positivos?
Nuestro cerebro está cableado así, nos atrapa más lo malo que lo bueno. Cuando estamos en calma, frente al mar por ejemplo, no nos permitimos disfrutarlo, enseguida nos viene a la cabeza un pensamiento del tipo "debo..." o "hubiera tenido que...". En lugar de estar en el instante presente, vivimos en la anticipación o en el rumiar.
Hay situaciones y sentimientos ante los que no tenemos respuesta.
Hay que aceptar que el misterio existe, pero queremos tener respuestas para todo. La persona ansiosa es la que soporta mal la incertidumbre. La tendencia a la preocupación reposa sobre una intolerancia frente a la incertidumbre.
¿Preocuparse es cavilar sobre el futuro?
Así es. Estar preocupado es tener la mente repleta de problemas por adelantado, ocupada y nerviosa. Deja de haber espacio para otros estados de ánimo, como las pequeñas alegrías cotidianas.
¿Cómo regular la inquietud?
Entendiendo que no podemos controlarlo todo y que los problemas forman parte de la vida, aceptando la incertidumbre; pero preferimos llenar el inquietante vacío de la incertidumbre actuando o anticipando. Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es.
Enséñeme a facilitar los estados de animo positivos.
Sonría, sabemos que sonreír aumenta los estados de ánimo positivos. Y ante un problema, dé un paseo: en lugar de bloquear el estado de ánimo intelectualmente, muévalo físicamente y tome distancia. Moverse, hablar con otras personas y entrenarse en ejercicios de gratitud son remedios poderosos.
¿Cómo se entrena la gratitud?
Cada noche, piense en tres momentos agradables del día y dese cuenta de que casi siempre esos momentos se los debe a otras personas, al amigo con quien ha compartido la comida... Osi ha estado feliz escuchando música, agradezca ese momento a aquel compositor que vivió hace tres siglos.
Brillante idea.
Pensar tu felicidad ligada a otras personas da más potencia a esa experiencia y más seguridad, nos da fuerza para luchar contra ese sentimiento de soledad existencial.
La dulzura es otra gran herramienta.
Cierto, solemos pensar que la dulzura, la amabilidad, el respeto por los otros, es bueno para los que lo reciben, pero todavía es mejor para quien lo da y es consciente de las consecuencias de sus actos.
La felicidad ¿se aprende?
Un 50%, sí. La felicidad es bienestar más conciencia. Se trata de convertir los pequeños momentos de bienestar en felicidad iluminándolos con la conciencia. Saber que la felicidad es efímera e intermitente, saber hallar dentro de la tristeza o la desdicha un momento para sonreír y asumir la imperfección nos predispone a la felicidad.
"Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es"
IMA SANCHÍS - 11/09/2010
Siento, luego existo
Los estados de ánimo, esa mezcla sutil de emociones y pensamientos, nos acompañan en todo momento, sotto voce impulsan nuestros actos y nuestra relación con el mundo. André es un experto en ellos, y en su magnífico libro Los estados de ánimo. El aprendizaje de la serenidad (Kairós) los despliega ante nosotros y nos invita a escucharlos, aceptarlos, convertirlos en mentores de nuestra sabiduría, sobre todo si son incómodos. Me quedé clavada en la página 49, en una reflexión sencilla: "Nos irritamos cuando el calentador se estropea, pero no nos regocijamos por tener agua caliente todas las mañanas. Y no obstante, ¡deberíamos hacerlo a título de ejercicio de lucidez y felicidad!".
Tengo 53 años. Nací en Montpellier y vivo en París. Casado, tengo tres hijas. Soy profesor universitario y psiquiatra en el hospital Sainte-Anne, especializado en el tratamiento de trastornos emocionales, ansiosos y depresivos. Soy de centroizquierda y cristiano budista
He visto una paloma muerta y me he puesto triste...
Ha recibido una información del exterior que le ha provocado un estado de ánimo, un clima mental.
Metamorfosis silenciosas.
Los estados de ánimo son emociones muy sutiles, pero definen nuestra vida emocional mucho más que las emociones fuertes, que radicalizan y simplifican nuestra percepción de los acontecimientos. Las emociones nos empujan a la acción, y los estados de animo, a la reflexión.
A veces no sabemos qué hacer con lo que sentimos...
Yo más bien diría que no sabemos exactamente qué sentimos y entonces caemos en la cavilación - darle vueltas incesantemente a lo que nos pasa-o la huida; pero cada vez que rechazamos sentir nuestros estados de ánimo, el problema persiste. Lo que hay que hacer es escucharlos, tienen un mensaje para nosotros. El análisis de los estados de ánimo nos vuelve más inteligentes.
Hay que saber hacerlo.
Primero aceptación y después acción, nunca reacción o negación. Aceptar nuestros dolores deja sitio a nuestras dichas, y volcarse (transitoriamente) en uno mismo permite volcarse hacia el futuro; pero aceptar la tristeza no significa sumirse en ella. Y hay que distinguir entre cavilar y reflexionar.
¿Cómo distinguirlo?
Las cavilaciones surgen de la pregunta ¿por qué?:¿por qué he tomado esa decisión?, ¿por qué me ha pasado a mí? La mejor pregunta para ver más claro es cómo:¿cómo hacer para que el problema no persista? Eso es reflexionar. El por qué es una pregunta intelectual, cómo es observación. Conocer cuál es mi experiencia cuando me siento mal trae lucidez para enfrentar el problema.
Los estados de ánimo pueden cambiar varias veces en un mismo día.
Lo deseable sería dar a cada estado de ánimo la respuesta que le corresponde, pero solemos dar a todos la misma respuesta. La herramienta adecuada es la introspección, detenerse y preguntarse qué estamos sintiendo, pero resulta difícil, muy difícil.
No me desanime, doctor.
Un recurso valioso es la meditación de plena consciencia, es decir: estar presente en la experiencia del momento que estamos viviendo, sin filtro, aceptando lo que llega; sin juicios de valor y sin expectativas.
¿Por qué pesan más los estados de animo negativos que los positivos?
Nuestro cerebro está cableado así, nos atrapa más lo malo que lo bueno. Cuando estamos en calma, frente al mar por ejemplo, no nos permitimos disfrutarlo, enseguida nos viene a la cabeza un pensamiento del tipo "debo..." o "hubiera tenido que...". En lugar de estar en el instante presente, vivimos en la anticipación o en el rumiar.
Hay situaciones y sentimientos ante los que no tenemos respuesta.
Hay que aceptar que el misterio existe, pero queremos tener respuestas para todo. La persona ansiosa es la que soporta mal la incertidumbre. La tendencia a la preocupación reposa sobre una intolerancia frente a la incertidumbre.
¿Preocuparse es cavilar sobre el futuro?
Así es. Estar preocupado es tener la mente repleta de problemas por adelantado, ocupada y nerviosa. Deja de haber espacio para otros estados de ánimo, como las pequeñas alegrías cotidianas.
¿Cómo regular la inquietud?
Entendiendo que no podemos controlarlo todo y que los problemas forman parte de la vida, aceptando la incertidumbre; pero preferimos llenar el inquietante vacío de la incertidumbre actuando o anticipando. Nos apegamos a lo que debería ser en lugar de a lo que es.
Enséñeme a facilitar los estados de animo positivos.
Sonría, sabemos que sonreír aumenta los estados de ánimo positivos. Y ante un problema, dé un paseo: en lugar de bloquear el estado de ánimo intelectualmente, muévalo físicamente y tome distancia. Moverse, hablar con otras personas y entrenarse en ejercicios de gratitud son remedios poderosos.
¿Cómo se entrena la gratitud?
Cada noche, piense en tres momentos agradables del día y dese cuenta de que casi siempre esos momentos se los debe a otras personas, al amigo con quien ha compartido la comida... Osi ha estado feliz escuchando música, agradezca ese momento a aquel compositor que vivió hace tres siglos.
Brillante idea.
Pensar tu felicidad ligada a otras personas da más potencia a esa experiencia y más seguridad, nos da fuerza para luchar contra ese sentimiento de soledad existencial.
La dulzura es otra gran herramienta.
Cierto, solemos pensar que la dulzura, la amabilidad, el respeto por los otros, es bueno para los que lo reciben, pero todavía es mejor para quien lo da y es consciente de las consecuencias de sus actos.
La felicidad ¿se aprende?
Un 50%, sí. La felicidad es bienestar más conciencia. Se trata de convertir los pequeños momentos de bienestar en felicidad iluminándolos con la conciencia. Saber que la felicidad es efímera e intermitente, saber hallar dentro de la tristeza o la desdicha un momento para sonreír y asumir la imperfección nos predispone a la felicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpeg)