30 de abril de 2012

Isabel Cabetas, economista, doctora en Psicología y psicoanalista


Tengo 72 años. Nací en Zaragoza y vivo en Madrid. Me he casado dos veces y he tenido dos hijos y un nieto. El agonizante capitalismo no se resigna e intenta sobrevivir. No sé si el tiempo va para delante o para atrás, así que no me queda otra que tratar de dejar buena huella

Isabel Cabetas, economista, doctora en Psicología y psicoanalista

Por IMA SANCHÍS - La Vanguardia

Años y sabiduría

Cada vez que me encuentro con un o una joven de más de 70 años, se me llenan los pulmones de aire fresco y se me amontonan las preguntas, porque quiero saber cómo lo han hecho, porque yo también quiero. En nuestra sociedad son pioneras, no ha habido otra generación antes tan longeva y tan activa. Mantienen un inconformismo bien entendido: se niegan a cumplir con la etiqueta de viejos que la sociedad reserva para ellos. Suelen ser personas que han vivido según su entender. Tras trabajar toda una vida, Isabel Cabetas se enfrentó a lajubilación con un nuevo reto: crear grupos de gente mayor para compartir los embates de los años y escribir El futuro es hoy. Dar sabiduría a los años.
El yanoísmo es terrible.

¿Qué es eso?

"A mi edad ya no". Fui huérfana de madre a los 17 años y mi padre, con seis hijos, volvió a casarse y tuvo tres más. De él aprendí la vitalidad. Con 85, le decía a su nieta: "Gimena, tenemos que aprender informática, que tiene mucho futuro".

Pulsión de vida.

La edad no debe ser un pretexto para hacerse viejo. Para vivir en pulsión positiva necesitas vivir en proyecto, en presente continuo.

¿Qué otros momentos marcan su vida?

No me dejo llevar por la vida. Pero cuando manda la vida, sé callar. Lo peor es ponerse a contrapelo. Hace cinco años, con mi segundo marido, un hombre maravilloso, tuvimos un accidente de coche. Él murió en el acto.

Ahí mandaba la vida.

Sí, yo no tenía nada que decir, sólo agradecerle a la vida haberle conocido, y luego a reponerse, todo menos decir por qué me pasa a mí esto. Te toca y te toca.

¿Economista psicóloga?

Siempre quise ser psicoanalista, pero en aquella época en España no era posible. Ya casada y con dos hijos, se abrió la facultad de Psicología. Por la mañana trabajaba de economista, luego cogía la bici y me iba a la facultad. Era amiga de los alumnos de 24 y de los profesores de 42, mi edad.

No ha malgastado usted su vida.

Enseguida empecé a ejercer de psicóloga y a formarme como psicoanalista. Me jubilé el día que organicé un grupo de mayores en el Colegio de Psicólogos.

¿Qué ha sido lo importante?

Los hijos me reeducaron, me cuestionaban sobre la vida. Con 6 años, el mayor entró precipitadamente en la cocina y me dijo: "Mamá, me da muchísimo miedo morirme porque no me he muerto nunca".

Eso es muy serio.

Comprendí pronto que podía prescindir de pareja, pero no me costaba permanecer hasta que ellos cumplieran los 18 años. Después de divorciarme viví sola, que me hacía mucha falta: 9 hermanos y casada desde los 26.

¿Lo disfrutó?

Muchísimo. Y a los 61 años, tras 15 de autonomía en un pisito de 50 m2 (al que he vuelto), me topé con un hombre estupendo que también sabía estar solo. Estuvimos juntos seis maravillosos años porque queríamos.

¿Cuándo se convierte uno en una persona mayor?

Socialmente a los 65, es una sentencia. Hay un prejuicio social tan establecido que nos convence a todos y entramos en el "ya no tengo edad para...". Pero lo peor de los prejuicios es para el que los tiene, eso envejece terriblemente.

Si uno es interesante, no deja de serlo porque tenga 65 años y un día.

Yo tengo dos posturas para encarar el sentido de la vida: Qué quiere de mí la vida, y qué quiero yo de la vida.

¿Y cuándo aplica una u otra?

Cuando las circunstancias han podido con uno, no queda otra que preguntarse qué quiere la vida de mí, qué puedo hacer, ¿sirvo para algo? Y cuando uno está con proyectos, debe mandar el qué quiero yo de la vida.

Inteligente apreciación.

Lo que te da de sabiduría el vivir es un regalo. Con la edad se crean prolongaciones neuronales, estrategias nuevas para enfrentarse a nuevos cambios.

Muerte del cónyuge, de los amigos, traslado a casa de los hijos, jubilación...

Es sorprendente que justo cuando te llegan los últimos años te lleguen los mayores cambios. Incluso tengo varios amigos que de mayores han cambiado de profesión.

Estimulante.

Hay que permitir estos cambios. Los mayores somos un nuevo grupo social y por tanto debemos improvisar cómo ser mayores. Pero el juicio de la sociedad pesa demasiado.

¿En qué consiste la sabiduría?

En saber adaptarse, pero lo imprevisible asusta. En aceptarlo radica la creatividad. El debate en grupo, el intercambio, es útil.

¿Qué más ha entendido?

Que la relación intergeneracional es muy deseable; ahora tenemos la posibilidad de conocernos cuatro generaciones y nos podemos dar mucho los unos a los otros.

Dicen que envejecer es una enfermedad cruel.

Es algo paulatino y siempre se está a tiempo de cambiar hábitos que nos hacen mal, desde físicos hasta psicológicos.

¿De qué adolecemos los humanos?

El mal hacer es un hábito innato del ser humano, y al que le puede es una catástrofe. Resolver conflictos interiores es básico. No entenderse a uno mismo es lo peor para vivir y para convivir.

...

Como dice Woody Allen la vida es tragicómica, pero el porcentaje de risa o de llanto se lo pones tú. Creo que por ahí anda el secreto de la vida, y procurar no engañarse demasiado, y tratar de aclarar el conflicto interior entre lo que deseo y lo que hago.

¿Cómo se soluciona ese conflicto?

A diario. El conflicto está hecho de pequeñitos momentos. No hay que agrandar la bola, hay que parar: tengo que estar cada vez mejor, y no al revés. Y saber pedir ayuda es importante y hermoso, y no estoy hablando de un profesional sino de ser un ser social.

¿Nuestra mayor herramienta?

Trascendencia: ver más allá de tu ombligo, que te importe algo más allá de ti mismo.

19 de marzo de 2012

"La melodía que emite el corazón es preciosa" - doctor en Ciencias Físicas


La Vanguardia - Ima Sanchis

66 años. Nací en Estrasburgo y vivo en París. Casado, dos hijos. Mi tesis versó sobre la naturaleza del tiempo en la física cuántica. El mundo necesita una visión mucho más amplia que la derecha o la izquierda. El universo es un organismo vivo y complejo. Todo es inteligente.

El amor y el universo
Fue durante años profesor en la Sorbona y en el departamento de Psiquiatría de la Universidad de Kansas City, ahora imparte cursos en la escuela de Altos Estudios Comerciales de París. Explica con entusiasmo sus investigaciones iniciadas en el 2002: cómo un sonido que reproduce en longitud de onda la tasa de coherencia de la variabilidad cardiaca puede optimizar nuestra mente y nuestra salud, teoría que explica en La revolución del pensamiento integral(Luciérnaga) y que expuso en el simposio La evolución de la conciencia, organizado por Pilar Basté en CosmoCaixa. "Creo que todo está vivo en el universo, en el que hay vibraciones fundamentales, y el amor forma parte de ellas".



Tengo mucho que contarle.

Bien.
Desde el renacimiento considerábamos el tiempo algo constante, unidireccional e irreversible, pero hemos empezado a entender que el tiempo posee una densidad.

Se me escapa el concepto de densidad temporal.
Imagine que el transcurrir del tiempo es como si uno abre más o menos el grifo y el agua (el tiempo) corre más o menos. En los últimos diez años esa densidad se está acelerando, se observa en los relojes atómicos.

Entendido.
Se sospecha que una estructura cultural (las reglas y valores que rigen las finanzas, o la salud, o las empresas...) es una inteligencia que evoluciona por sí misma, y que la inteligencia humana evoluciona menos rápidamente que dichas estructuras. Esa es la razón por la cual ya no se entienden los problemas actuales. Hace 50 años el mundo era muchísimo menos complejo.

Y la causa es la aceleración de la densidad temporal.
Sí. Hace unos diez años empezamos a darnos cuenta de que algunas herramientas financieras, del mundo de la salud, o de la empresa..., empezaban a no funcionar.

Póngame un ejemplo.
Un estudio del Ministerio de la Salud de Francia que analizaba la evolución de 25 tipos de cáncer en los últimos 20 años reveló que 19 se habían disparado de manera anómala. El cáncer de próstata en los hombres ha aumentado casi un 300%. Conocemos las causas, decía el estudio, pero debe haber algunos factores más que desconocemos.

...
Como asesor de eurodiputados y diversas empresas podría ponerle muchos ejemplos que creemos que están relacionados con la aceleración de la densidad temporal, por eso he dedicado diez años a estudiarlo.

¿Y?
Así surgió la teoría del pensamiento integral (hemos de cambiar nuestra forma de pensar, de forma que trascienda los límites comúnmente admitidos de nuestras conexiones neuronales) y llegué al fenómeno de coherencia neurocardiovascular.

Cuénteme.
He leído su entrevista a Annie Marquier (La Contra del 14 de marzo) y sus planteamientos son correctos: el cerebro del corazón es el que toma las decisiones... Pero ¿por qué?

...
El inventor del reloj de pared fue un holandés llamado Huygens. Cada día le daba cuerda a sus relojes y comprobó que al cabo de un rato y en un tiempo aleatorio todos se sincronizaban con un reloj en concreto.

El más grande.
Sí, lo que en ciencia se llama el fenómeno de arrastre. Pues bien, el mayor reloj biocorporal del cuerpo humano es el corazón. Ahora le explicaré lo que es la coherencia: Ima está en coherencia cuando escribe un artículo y todo fluye, y está en incoherencia cuando tarda una barbaridad en acabar su artículo, está agotada y nerviosa.

Entendido.
En ciencia un sistema coherente es un sistema que consume poca energía para un máximo rendimiento, y es incoherente cuando se traga cien litros de gasolina para recorrer un kilómetro. El corazón emite señales eléctricas que se pueden ver en una gráfica sinusoide. Pero nunca se había medido la tasa de variabilidad cardiaca.

Eso me lo tendrá que explicar.
Es una gráfica que muestra la ondulación de las señales eléctricas del corazón. En la inmensa mayoría de la gente es muy irregular. Pero si la altura de las curvas se repite de forma regular la persona está en estado de coherencia. El corazón manda esta señal, que es como un lenguaje, al neocórtex.

El cerebro superior.
Sí, y él lo va transmitiendo a todos los relojes secundarios del cuerpo: el sistema nervioso central, el sistema hormonal, etcétera. Desde los primeros estudios empezamos a entender varias cosas.

Nada mejor que estar en coherencia.
Eso es: cuando una persona está en coherencia es eficiente; cuando está en incoherencia y va hacia un estado de coherencia van desapareciendo cefaleas, reumas, las heridas cicatrizan más rápido e incluso vimos varias curaciones de cánceres.

Es como una novela.
Si yo fuera un sanador, le diría: respire a través del corazón sentimientos de amor y autoestima, promueva los pensamientos positivos, que, por cierto, generan trenes de ondas eléctricas.

Pero es un físico.
Por tanto, me dije: una señal eléctrica es una frecuencia que mediante una ecuación se puede transformar en longitud de onda, así que he creado un sonido que reproduce en longitud de onda exactamente la tasa coherente de variabilidad cardiaca.

¿Y a qué suena un corazón coherente?
Es precioso. Escuchar durante cinco minutos esa melodía pone en estado de coherencia nuestro corazón, es lo que yo llamo una reestructuración neurocardiovascular.

¿Han experimentado con ese sonido?
Sí, en el campo de la empresa, la medicina y el deporte de élite, con excelentes resultados, sobre todo en cuanto a fluidez neuronal. El ser humano tiene posibilidades increíbles, pero estamos limitados por un modelo racional que nos ahoga.

Lo que es bueno para el alma es bueno para el cuerpo: un argumento centífico


El observador - Andreu Belsunces Gonçalves

El neurocientífico y escritor de best sellers Richard Davidson investigó la conexión entre el cerebro y las emociones, llegando a la conclusión de que estas últimas influyen en la salud y bienestar



La forma en la que nos percibimos y pensamos, tanto en relación a nosotros mismos como a nuestro entorno, depende de muchos factores. Aprendemos a procesar e interpretar nuestros sentimientos en el seno familiar, los ponemos en juego con amigos y parejas, y vemos cómo sienten otras personas no solo en nuestras relaciones, sino también en películas, novelas, canciones o poesías. Las emociones, influidas por nuestra visión de la vida, son la línea directa entre el mundo que nos rodea y nuestro fuero interno.
Tradicionalmente, la reflexión sobre las emociones ha sido fecunda en disciplinas como la psicología, sociología o filosofía, así como en artes como la literatura, manteniéndose generalmente alejada de las llamadas ciencias puras. De hecho, incluso la neurociencia, el conjunto de disciplinas que estudian el funcionamiento del sistema nervioso en busca de explicaciones biológicas de la conducta, han dado prioridad a la forma en la que pensamos, por encima de la manera en la que sentimos.

El más menospreciado
Recientemente, el neurocientífico y escritor de best sellers Richard Davidson, experto en la intersección entre neurociencia y emoción, ha presentado un estudio que da un paso al frente con argumentos contrastados en la creencia popular de que los sentimientos influyen en la salud y bienestar general. Puede sonar a verso de autoayuda new age, pero sus afirmaciones son contundentes.
Las emociones han cumplido una importante función en el proceso evolutivo por formar parte de la experiencia y comportamiento. Según el autor, las emociones surgen en el curso de la evolución por una razón: promover la supervivencia. Facilitan la adaptación del organismo a su entorno. Surgen para solucionar tipos específicos de problemas.
De hecho, aclara Davidson, las emociones no serían una parte tan robusta de nuestra experiencia si no tuvieran un profundo origen evolutivo.
Aún hoy en día, y a pesar de los avances hechos en este campo, muchos psicólogos y científicos piensan que la región del cerebro llamada cortex prefontal, cuya función es coordinar pensamientos y acciones de acuerdo a objetivos determinados, funciona sin demasiada influencia de las emociones. Davidson critica esta perspectiva sentenciando que es un anacronismo asumir que  pensamientos y sentimientos pertenecen a reinos separados.

Estilos emocionales
Del mismo modo que nadie dudaría en pensar que cada uno tiene una forma particular de personalidad, las investigaciones de Davidson sostienen que cada persona tiene también una forma específica de estilo emocional que está determinado por seis componentes.
Las mismas son: la capacidad de recuperarse a la adversidad, de mantener las emociones positivas, de adaptación emocional al contexto, la sensibilidad a las “señales sociales”, la consciencia de uno mismo y de las necesidades propias, y cuán centrado o disperso se es.
En sus investigaciones sobre los efectos de la meditación (entendida como un ejercicio mental) en la capacidad de adaptación que tienen las neuronas al cambio, Davidson se entrevistó con el Dalai Lama. El líder del budismo tibetano le sugirió que, si la neurociencia podía investigar emociones como el miedo o la depresión, también debería poder profundizar en la bondad y la compasión.

Fue por ello que este experto empezó a investigar en qué medida la meditación puede fomentar cambios en el cerebro y promover comportamientos asociados a cualidades positivas de la mente.

Así, y tal como una persona puede ejercitar su cuerpo o aprender a tocar un instrumento, ser feliz también es una capacidad que se puede mejorar, pero como todo, requiere práctica. Cultivando intencionalmente los patrones emocionales, es posible ser responsables de las propias emociones.
Del mismo modo que tenemos hábitos alimenticios o posturas corporales que nos benefician o nos hacen mal, también tenemos determinados hábitos mentales. Si cultivar el intelecto y saber priorizar un tipo de pensamientos sobre otro es símbolo de sabiduría, es lógico pensar que regular las emociones también lo sea. La meditación, dice Davidson, es una buena forma de adiestrar los sentimientos.

Adaptación al contexto
Sin embargo, no todos los estilos emocionales son igual de fáciles de modificar ni tienen por qué serlo. Siendo conscientes de las prioridades y necesidades, es posible adaptar el contexto al estilo emocional. Así, si alguien no disfruta de trabajar rodeado de gente no deberá considerarlo un problema, sino buscar la forma de trabajar en un entorno más íntimo.
De nuevo, todo se resume en un: “Conócete a ti mismo”. A las categorías de “personalidad” o “carácter”, ahora se pueden añadir los “estilos emocionales”. La diferencia es que este último está científicamente demostrado.

14 de marzo de 2012

"El corazón tiene cerebro" Annie Marquier


La Vanguardia-Ima Sanchis

Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia
Tengo 72 años y sigo siendo joven. Nací en Toulouse y vivo enCanadá. Estudié la carrera de Matemáticas y piano. Creo que el ser humano lleva consigo un potencial extraordinario de conciencia,inteligencia, sabiduría y amor; descubrimientos científicos recientes lo constatan.
Ciencia y conciencia

Tras estudiar Matemáticas y la carrera de piano y órgano fue profesora en La Sorbona. Luego se instaló en India y participó en la creación de la comunidad de Auroville con Sri Aurobindo y Krishnamurti. Y poco después fundó en Quebec el Instituto para el Desarrollo de la Persona. Es autora de El poder de elegir, La libertad de ser y El maestro del corazón (Luciérnaga). Lleva muchos años investigando la intersección entre la ciencia y la conciencia y sus planteamientos son siempre rigurosos y están documentados. El próximo sábado expondrá en las jornadas sobre La Evolución de la Conciencia (CosmoCaixa) los descubrimientos sobre el cerebro del corazón y sus implicaciones.

Que el corazón tiene cerebro es una metáfora, ¿no?
No. Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Es inteligente?
Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera...
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadaspartes del cerebro según las circunstancias.

¿Significa eso que el corazón puede influir en nuestra manera de pensar?Puede influir en nuestra percepción de la realidady por tanto en nuestras reacciones.

Segunda conexión...
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce lahormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera...
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta...
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico.

¿Y se ordena con las emociones positivas?
Sí. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

¿A qué conclusiones nos llevan estos descubrimientos?
El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza. ¿ No será este nuevo circuito un paso más en la evolución humana?

¿...?
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

¿Aparece con las emociones negativas?
Sí, con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente.

...
Ya ve, el cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

Parece ciencia ficción.
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Pues parece que nadie lo utilice...
Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

¿Y cómo puedo activar ese circuito?
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...

¿Santos las 24 horas?
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

¿Y cómo nos libramos de ellos?
Tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior.

Ya.
Cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer

6 de marzo de 2012

Pensamientos - Brahma Kumaris


Why have we forgotten how to dream? With our innocence gone, and the entertainment industry doing all the work for us, we quickly lose our capacity to dream possible futures. Stop. Close your eyes. And dream again. Put the stars in your dreams. And then reach for them. No need to struggle. Simply nurture the dream, sustain the vision, and watch it come true. It must, it's the law.

Por qué hemos olvidado cómo soñar? Habiendo perdido la inocencia, y la industria del entretenimiento haciendo todo el trabajo por nosotros, perdemos rápidamente nuestra capacidad de soñar futuros posibles. Detente. Cierra los ojos y sueña otra vez. Pon las estrellas en tus sueños. Y luego ve a por ellos. No hay necesidad de luchar. Basta con alimentar el sueño, mantener la visión, y verlo hecho realidad. Así debe ser, es la ley.