Todos los seres vivos tienen experiencia del placer y el dolor, y estamos entre ellos. Lo que hace que los seres humanos diferentes es que tenemos una inteligencia poderosa y una capacidad mucho mayor para alcanzar la felicidad y evitar el sufrimiento. La verdadera felicidad y la amistad no viene del dinero o incluso del conocimiento, sino de un corazón calido. Una vez que reconocemos esto vamos a estar más dispuestos a cultivarla.
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