15 de febrero de 2012

Contador de los días - Javier González,



Entrevista para la revista Tu mismo.
Pablo Arturi. Edicion Aurelio Alvarez

La experiencia de Javier González, un antropólogo que se sumergió en el mundo maya

Vive en otra dimensión. Su voz pausada, reflexiva, narra su experiencia como contador de días, según la tradición maya, y cautiva su despreocupada forma de comunicar un cúmulo de vivencias. Años atrás, Javier González, poco antes de terminar la carrera de antropología social, viajó desde Madrid hacia Colombia gracias a una oportunidad que le dio una oenegé cuyo trabajo se extiende a favor de pueblos indígenas de Iberoamérica. Luego de dos años y medio, regresó, terminó el doctorado y volvió a América, esta vez a Guatemala.
Lo que vivió y aprendió sigue narrado por sus propias palabras:
“Poco antes de terminar la carrera, trabajé en una fundación en Madrid, de artistas e intelectuales por los pueblos indígenas de Iberoamérica, colaborando como voluntario, y me dieron la oportunidad de viajar por seis meses a Colombia, en el departamento del Cauca. Estuve dos años y medio. Regresé, terminé mi doctorado y tras otros dos años, fui a Guatemala, donde conocí a un anciano que me preguntó cuál era mi fecha de nacimiento, así me decía mi nahual (nombre maya). Me explicó que a través de él, podía decirme mis características psicológicas y aptitudes.
“Me impresionó cuando recordó un sueño que yo había tenido a los cinco años: un punto de luz en la oscuridad que se convertía en un espiral de fuego, y despertaba llamando a mi madre. ¡Era cierto! A partir de ese momento me interesé por el calendario maya, la cosmología de los pueblos mayas de México y Guatemala…
“Así fue que una oenegé guatemalteca me contrató para hacer una investigación. Trabajé con grupos de base católicos en la zona rural. Al terminar recibí una oferta de trabajo para ir a 500 km. de donde estaba. Como dudaba si aceptaba o no, visité al anciano nuevamente y le pedí consejo. Ante un altar, volcó semillas, hizo montoncitos con ellas mientras reía. Miró unos cuarzos y seguía sonriendo, despertando mi curiosidad. Finalmente expresó que aceptara el ofrecimiento y que viajara para seguir aprendiendo un camino. Comience encendiendo una vela blanca, otra amarilla, y agradezca que su corazón late", dijo despidiéndose.
“Viajé a mi nuevo destino y el primer día me presentaron a los compañeros de la oenegé y unas comadronas mayas. El proyecto correspondía a un plan de salud materno-infantil, embarazos, partos, comunicación. Conocí a Carlos, mi jefe, a quien le comenté que venía de San Cristóbal, departamento de Cobán, y cuando conté que había consultado con un viejo sobre si aceptar o no, resultó que era su padre, Don Vicente.
“A partir de ese momento ocurrieron acontecimientos más llamativos. A la semana de estar, durante tres horas lloré frente al ordenador. Fui a la casa de Carlos, que tenía su altar. Me mostró sus velas, sus flores, y dijo "llora aquí". Y lloré… Me sentí más tranquilo. Entonces buscó una bolsa de 260 semillas, una cruz de madera, y me la quiso dar, pero me negué. Quería saber qué pasaba, había ido para aprender un camino. Al mes me invitó a participar de una ceremonia ritual con fuego. Vi cómo el fuego bailaba en forma de espiral, sentí miedo, pero pasó enseguida porque empecé a sentir en mi interior como una sensación de pertenencia a otra forma de percibir la vida.
“Le dije a Carlos que iba a seguir el camino, y empecé a ir a cursos los viernes por la tarde, junto con otras personas. Había otros españoles, también norteamericanos, colombianos, guatemaltecos. Durante un año concurrí a esos cursos y a ceremonias con fuego. Al final recibí los elementos de un contador de los días, que es lo que yo soy: una faja, un pañuelo para la cabeza, una cruz de madera y una bolsa de 260 semillas.
“El camino maya consiste en estar atento a los días, tener gratitud hacia cada día, que posee un carácter diferente, una forma de expresarse. También se aprende la enseñanza cotidiana: los glifos, ideogramas que representan los nahuales, los días, sobre tres patas, que significan pedir, recibir y agradecer. El número 3 en el camino maya significa muchas cosas más: las tres piedras del fogón en la cocina. En esta cultura los ancianos dicen que lo que está en el cielo, está en el suelo, entonces las tres piedras del fogón las identifican en el cinturón de Orión. Las tres piedras también simbolizan los tres principios de lo sagrado, lo que es tres veces santo.
“El camino se sintetiza en seguir el calendario y apreciar que lo que nos ocurre a diario está relacionado con la energía de cada día. Para un contador de los días, el camino significa tres cosas: leer el nahual a las personas, consultar un oráculo de semillas (en castellano, la vara: la compañera del contador de los días) y las semillas responden con nahuales, en forma de días, y hacer rituales con fuego, colectivos, individuales, de agradecimiento o petición.
“Los nahuales es la energía de las 24 horas de cada día, que comienza con el amanecer y termina con el amanecer siguiente. Esas horas están impregnadas con esa energía relacionada con la luz, tanto del sol como de la luna, y es compartida por personas, animales, fenómenos atmosféricos, insectos, minerales, bosques, montañas. Eso quiere decir que el día que tú naces la energía del día se impregna en ti, da las características de tu aura o campo energético o vibratorio.
“Todo lo creado en la naturaleza posee un nahual. Por ejemplo, las entidades más avanzadas de la creación para los mayas son las montañas, que tienen sexo, nombre, una especialidad y un nahual. Las montañas forman parte de la vida de las personas, tanto que cuando preguntas el nombre a alguien dice "Francisco Quilich", y Quilich es la montaña de su aldea.
“Hay 20 nahuales en el calendario maya, los cuales tienen trece formas de vibrar, manifestarse, formas de actuar, de trabajar. Los 20 nahuales están en escritos en nuestro cuerpo en los 20 dedos, empezando por el pulgar de la mano derecha, el primero, que corresponde la humanidad, luego los siguientes cinco se encuentran en el pie derecho, los terceros en la mano izquierda y los cuartos en el pie izquierdo. El dedo meñique del pie izquierdo es el nahual número 20, de la escritura. Luego éstos se combinan con trece números, escritos a través de las articulaciones: tobillos, rodillas, caderas, hombros, codos, muñecas y cuello. 20x13 nos da la secuencia de 260 días, el tiempo estándar de gestación de un bebé, las 9 lunas. Por eso a este calendario lo llaman lunar o del ciclo humano.
“Cada uno de los 20 nahuales es una manifestación, como cité antes, y además representan una actitud, una intención, miedos, formas de expresión. Por ejemplo, el nahual mono, el primero, de la humanidad, representa una actitud de prudencia, pero aferrarse a la rama supone en muchas ocasiones dejar pasar oportunidades. La energía del nahual del día de nuestro nacimiento nos acompaña toda la vida, aunque como somos tan complejos existen otros ocho nahuales que conforman nuestro ser. Para los mayas, que también creen en la reencarnación, nuestro ser está vinculado a una memoria pre-espíritu, digamos que venimos aquí con una memoria antigua que hay que desenredar, una serie de dones que hemos ido acumulando en el viaje del alma. Igual que Platón habla de que las almas vienen por Cáncer y se van por Capricornio, los mayas citan dos constelaciones por dónde vienen y van las almas.
“Yo creo en vidas pasadas. Creo que lo que conocemos como alma es una serie de fibras tejidas. Recuerdo una anécdota de mi compadre, hablando con su hija de cinco años. "Explícame por qué eres tan bonita", le preguntó, y ella dijo "porque yo te elegí como papá". Para mí, ésta ha sido una revelación importante de dónde venimos. Un cuento de Sófocles habla de un soldado difunto que bebe en un río, antes de elegir su próxima reencarnación, porque sabe que cuando beba, perderá la memoria de vidas anteriores.
“Sin embargo, no hay un excesivo énfasis en la cultura maya sobre la cuestión de las vidas pasadas. Siempre me llevaron a pensar que el camino es para vivir cotidianamente, no hay que reparar tanto en atrás o adelante. Los acontecimientos del pasado o del futuro, importantes, aparecerán oportunamente. Hay una filosofía de estar atento al presente. Las señales pequeñas traen grandes mensajes. Un curandero de huesos, al que ayudé un tiempo, saludaba a la gente diciendo "¿estás vivo?, ¿sí?, está bueno”. Debes estar preparado para el instante.
“Es interesante saber de qué forma nos presentamos ante los demás, también que tenemos unas capacidades de planificación, administración, lógica, y capacidades de intuición. Leer el nahual significa por una parte conceder igual importancia a nuestras capacidades de la lógica y de la intuición, y prestar atención a nuestras partes masculina y femenina. También nos ayuda a describir nuestro canal central, es decir el puente entre el cielo y la tierra, y nuestro canal abuelos - nietos. La lectura nos da las características adquiridas de padre y madre, para evaluar cuánta influencia han tenido en nosotros. Al mismo tiempo ofrece una serie de detalles acerca de qué forma asumimos las pruebas que la vida nos presenta.
“Cuando hago la lectura, las personas que consultan ya saben qué les estoy diciendo. Es como mirarse hacia adentro desde otra perspectiva. No digo nada nuevo, pero sí intento potenciar las capacidades, los talentos. Al mismo tiempo el nahual presenta nuestra esquina más frágil, una herramienta eficaz porque puedes en pocos minutos conocer por dónde se pierde tu energía, y por ello entristeces.
“El canal central está compuesto por tres nahuales. Uno relacionado con la memoria antigua, las existencias pasadas, otro vinculado con el día en que nacimos, y por último otro sobre cómo nos presentamos a los demás. Este eje es un canal muy parecido a lo que en astrología se llama nodo sur y nodo norte, es la forma de interpretar nuestro karma antiguo y cómo debemos reconducir aquellos enredos con los que venimos a esta vida.
“El oráculo maya no se diferencia de otros métodos de adivinación, pero a mí me enseñaron que sirve para analizar un contexto. El contexto tiene una situación actual, presente, explicado por tres días o nahuales, que hacen una valoración de cómo está la situación actual. Cada uno de los nahuales tiene un significado. Aquí interviene la intuición del contador de días, la predisposición de quien consulta y las circunstancias que aparezcan alrededor de la consulta, como un gesto, una llamada… Estas tres respuestas del presente se relacionan con tres nahuales de futuro, que muestran una tendencia de los acontecimientos, y se utilizan las 260 semillas.
“Cuando uno viaja por Guatemala, por las aldeas, nos damos cuenta de que en la mayoría de las montañas y valles hay altares naturales. En muchos sitios se ve el suelo quemado. Esto se debe a que la gente lleva velas e inciensos y allí realiza un fuego. El fuego es una puerta, las ceremonias lo son, al ayer y al mañana. Una ceremonia tiene apertura y clausura, y en el medio tres fases. La apertura se hace saludando a los cuatro puntos cardinales, al recorrido del sol, oriente - poniente, y luego al recorrido de las personas y sus almas, norte - sur. En esta cruz maya, el eje vertical tiene en su punta ascendente al quetzal, el ave de la luz, de la estrella, mientras que abajo aparece una especie de ogro, con cara de buen rollo, que representa la oscuridad. En tres dimensiones, se trata del recorrido del sol. En el eje horizontal vemos una serpiente de dos cabezas, nuestra venida y salida de este mundo. El cruce indica nuestra vida presente. La parte superior del eje vertical está pintada de  color rojo, abajo negro o morado, el brazo derecho, blanco, y el lado izquierdo, amarillo. Los ancianos, cuando piden por las personas, dicen "que tengan caminos anchos blancos y amarillos", es decir "no quieras ser como Dios, bajo estrellas blancas y amarillas".
“La ceremonia de apertura también alude a los cuatro elementos: el fuego, la tierra, el viento  y el agua. Después se saluda al cielo, a la atmósfera, a la burbuja de aire que permite la vida, y a la tierra. En la primera fase se agradecen a los espacios naturales, montañas, ríos, valles, en la segunda a los difuntos, y en la tercera a los 20 nahuales. Al finalizar, se agradece nuevamente a los cuatro puntos cardinales, al cielo y a la tierra.
“Las ceremonias sirven como agradecimiento y petición. Se puede pedir por todo tipo de cosas, una curación, para protección, viajes. Muchos lo hacen cuando migra a Estados Unidos.
¿Un libro? Sí, estoy pensando en escribir uno, pero con tiempo…”. 

15 de enero de 2012

Neale Donald Walsch


El trabajo de tu alma no se limita a ti mismo. El trabajo del alma es cuidar también el alma de los demás. Es cuidar a todas las almas. Así tu alma se dará cuenta de que hay realmente una sola alma, individualizada en innumerables formas.

13 de enero de 2012

"La felicidad es una decisión" - Sogyal Rimpoché – Lama tibetano

"La felicidad es una decisión"
La Vanguardia


“El mundo es como una olla y el corazón
es la cuchara; según como lo muevas la
comida saldrá buena o mala” 
Es muy difícil exagerar la importancia de
un texto como “El libro tibetano de la vida
y la muerte“: ha servido de inspiración a
muchos profesionales de la salud aquí
en Occidente, así como a profanos en
la materia que han reconocido la
importancia de lo que nos cuenta su
autor.


Tengo unos 56 años... Nací en Khan, en el Tíbet oriental. Soy lama tibetano y me dedico a la enseñanza del budismo en Occidente. Soy demócrata, pero ningún sistema garantiza la felicidad. Tu mente crea el mundo: ¡domestícala! El budismo ayuda a buscar la felicidad. Dios está en ti, es la realidad de tu naturaleza última: intenta saborearla

-¿Por qué interesa tanto el budismo en Occidente? 

-Porque los occidentales no son tontos, claro.

-¿Y qué vemos en el budismo? 

-Ustedes han visto ya cuánto sufrimiento mental padecen, y están descubriendo que el budismo puede ayudarles.

-¿Sufrimiento mental? 

-Depresión, neurosis, infelicidad... ¿Por qué? ¿Por qué, si disponen de tanta riqueza, avances, tecnología, confort...?

-Quizá porque todavía queremos más. 

-Vivirás en el mejor sobreático del mejor edificio sobre Central Park... y te tirarás por la ventana. ¿Por qué? Porque la felicidad sólo está en la mente. Todo está en los pensamientos. ¡Es la mente la que crea el mundo!

-¿Mi felicidad depende de mi mente? 

-Sí: sufrimiento y felicidad son creaciones mentales. Por eso la enseñanza principal del budismo es ésta: "¡Domestica tu mente!".

-¿Y en qué consiste eso? 

-En conquistar la mente: el budismo enseña a entrenarla para aplacar emociones negativas, angustia, descontento, infelicidad...

-¿Sufrimiento, en suma? 

-Sí. Entrenando la mente, es posible llegar al extremo de que cualquier suceso deje de parecerte adverso... para ser una bendición.

-¿Hasta ese punto? ¿Cómo conseguir eso? 

-A mí me ayudó esta frase que leí hace 30 años: "El agua, si no la remueves, se vuelve clara". Pues bien, la mente es como el agua.

-No hay que removerla. 

-La enturbian los pensamientos. Una mente calma es un cielo azul: los pensamientos son las nubes que lo tapan. ¡No te identifiques con esas nubes, y busca ver el cielo!


-Difícil: la vida es complicada y hay que darle tantas vueltas al coco... 

-¿Sí? "Todos los problemas del ser humano derivan de su incapacidad de sentarse solo en una habitación", escribió Pascal...

-Pero consuela tanto estar distraídos... 

-Nos distraemos de nosotros mismos con pensamientos: son astucias del ego que nos apartan de nuestra esencia, son falsas visiones a las que nos aferramos, nos apegamos.

-¿Tanto nos autoengañamos? 

-Escuche este cuento que narró Buda... Un mercader tenía una bella esposa y un hijo pequeño. La esposa enfermó y falleció, y el mercader cifró toda su felicidad en ese niño. Mientras estaba en un viaje, unos bandidos asolaron la aldea y se llevaron al niño. A su regreso, el mercader vio un cuerpo de niño calcinado y lo tomó por el de su hijo.

-Pobre hombre, cuánta desgracia... 

-Practicó una ceremonia de cremación del hijo, y conservó las cenizas en una bolsita de seda. Trabajaba, comía y dormía aferrado a la bolsa y a su desesperación, llorando...

-Comprensible... 

-Un día su hijo escapó de los bandidos y llamó a la puerta del padre. Era medianoche y el padre sollozaba junto a las cenizas. "¡Soy yo, papá!", gritó el hijo. El padre pensó que alguien le gastaba una broma cruel, y no abrió. El hijo llamó cien veces, inútilmente, hasta que se fue. ¡Nunca volvieron a verse!

-Ya veo: nos apegamos a nuestra verdad... 

-... y no sabemos dar la bienvenida a la verdad en persona cuando llama a la puerta.

-Pues ayúdeme a estar abierto y alegre. 

-Cada vez que vea o hable con otra persona, piense que esa persona es usted.

-Buen ejercicio... Y difícil. 

-Entrene su mente en eso. Verá qué bien.

-¿Y si yo me odio? Odiaré a todos, pues. 

-Haga este ejercicio: inspire, y a cada inspiración imagine que recoge usted todo el dolor, desgracia, angustia y sufrimiento de los otros; y espire, y a cada espiración difunda hacia los otros bondad, consuelo, amor.

-¡Se supone que el que estaba mal era yo! 

-Precisamente: tus males derivan de preocuparte tanto de ti mismo, del yo, yo, yo...

-Pero si estoy sufriendo yo... 

-Yo, yo...¡Ábrete al sufrimiento de los otros!: eso es la compasión. Y empieza a meditar: quieto, concéntrate en tu respiración, obsérvala, eso sosegará tu mente. La práctica de la meditación conduce a la paz interna.

-La panacea, lo que todos buscamos... 

-Lo que te digo no es cuestión de fe: te bastará con probarlo y saborearlo por ti mismo.

-¿Qué tipo de paz interna es esa? 

-La falacia del ego se disuelve, las emociones negativas pasan... Eso es la sabiduría: como la compasión, está también dentro de ti.

-¿Basta con ponerse a meditar? 

-Poquito a poco... Pero si lo intentas, te llenará de tanta alegría y fuerza que querrás seguir. Hoy los estudios médicos ya han probado los múltiples beneficios psicosomáticos de la meditación (sabiduría) y del amor (compasión): el ritmo cardiaco se equilibra, el sistema inmunológico se refuerza...

-Entonces el Dalai Lama estará perfecto... 

-El Dalai Lama es un hombre bueno, y verle estimula a la humanidad a intentarlo.

-La humanidad insiste en la barbarie, Occidente en especial: ¡no somos tan inteligentes! 

-Sí, sí lo sois, pero sucede que aún ponéis la inteligencia al servicio de la ignorancia.

-¿Qué ignoro? 

-Que puedes tomar la decisión de ser feliz.

-Pero hay dolor, sufrimientos, heridas... 

-Sí, pero no seas ignorante: ¡no te dejes engañar por todo eso, no te identifiques con eso! Ésa es una visión errónea, ignorante.


-No es nada fácil. 

-Ya: si hace mucho que no te duchas, al hacerlo saldrá mucha mugre y te asustarás. Si perseveras, el agua saldrá limpia. Persevera.

3 de enero de 2012

Mentes Brillantes - Don Miguel Ruiz

"Celebra cada momento" - Lou Marinoff, doctor en Filosofía de la Ciencia


Por Ima Sanchis- La Vanguardia


Sereno y feliz
Cuando se le acabaron las becas y el dinero, el joven Marinoff no tuvo más remedio que refugiarse en una cabaña en el bosque. Ahora vive en una cabaña muuuucho más grande, de la que sale para impartir sus clases y aconsejar a líderes mundiales, presidentes de compañías que figuran en el ranking de Fortune 500 y premios Nobel. Su compañía es apreciada, y no me extraña, este solitario tiene don de gentes y regala simpatía. Quizá hayan influido sus 11 años de formación taoísta con el gran maestro Sing Ming Li. Si uno está en armonía con el mundo, dice, es imposible ser infeliz. Publica El poder del Tao (Ediciones B), el camino que Lao Tse dibujó hace más de 2.500 años para vivir sereno y feliz.


Lou Marinoff, doctor en Filosofía de la Ciencia

Tengo 60 años. Soltero, un hijo. Nací en Canadá y vivo en el bosque, a una hora de Nueva York, donde soy profesor y catedrático de Filosofía en el City Collage. Aconsejo a líderes mundiales. Nos gobierna la economía, no la política. Hay algo más en nosotros aparte de carne.


Bonita corbata...
Gracias, la llevo para recordar el camino del Tao.

... Muchos yin-yang pequeñitos.
Es el centro de la filosofía taoísta. En Occidente dividimos todo lo conocido en opuestos: día y noche, bueno y malo... Para los chinos todo está en equilibrio: la oscuridad contiene la claridad y viceversa. Es un concepto importante, tiene implicaciones en todos los campos.

Sorpréndame.
En toda pérdida (amor, trabajo, posesiones) hay algo de ganancia. Hay que conectar con esa parte beneficiosa de las situaciones negativas. La adversidad es una prueba de la fortaleza del carácter. Superar las adversidades te hace más fuerte y más sabio.

Las enseñanzas de Lao Tse (siglo VI a.C.) ¿todavía son válidas?
Más que nunca. El Tao se fundamenta en tres ideas filosóficas valiosas. La primera es la complementariedad: todas las cosas forman parte de un todo, cualquier acto que se acometa tendrá repercusiones.

Pero estamos condenados a actuar.
Sí, y debido a la sociedad, las costumbres, las leyes..., la senda de la acción es muy confusa, el Tao propone fluir, y hay un ejemplo muy llamativo en Holanda, donde han descubierto cómo reducir accidentes y atascos.

¿...?
La solución al caos de la convivencia de coches, peatones, bicicletas y tranvías se llama espacio compartido. Han eliminado todas las señales de tráfico, pasos de peatones e intersecciones controladas. ¡Y funciona! Librarse de todas esas sendas definidas en exceso permite que todo fluya.Y tiene que ver con la segunda gran lección: la armonía.

Todos la buscamos.
Se alcanza equilibrando la diversidad, no imponiendo una uniformidad. Nacemos como un bloque intacto, luego la vida te va tallando y haciendo que adoptes formas extrañas. Para Lao Tse se trata de volver a ser ese bloque intacto, es decir, que las fuerzas exteriores no te modifiquen. Y no es una teoría, es una práctica.

¿Y en qué consiste?
Regular la respiración, apagar la mente. Si dependes de la mente, del ego, tu estado será como el tiempo: variable, ahora estoy triste, ahora contento.

Pero la vida es cambio continuo.
Sí, esa es la tercera lección. Los taoístas fueron los primeros en darse cuenta de que los cambios son legítimos, no accidentales. Hay que volverse flexible. La mayoría de la gente es rígida, y eso es causa de infelicidad. Uno cree que el mundo tiene que ser de cierta manera y cuando el mundo no encaja en esa idea no sabes cómo afrontarlo.

¿Qué palabras del I Ching han influido más en su vida?
"No aventurarse a adelantarse al mundo", saber decidir cuándo actuar y cuándo no actuar. A veces has de saber retirarte a tu interior, y eso implica modestia y humildad. Cuando terminé la carrera y me quedé sin becas y sin dinero me retiré a una cabaña en el bosque. Prácticamente me autoabastecía: pescaba, cultivaba...

¿Fue feliz?
Fueron los dos mejores años de mi vida. Escribí la tesis y una novela. Diez años después me invitan a Davos para hablar con los líderes mundiales. De ser invisible he pasado a la montaña mágica.

¿Cómo saber cuándo actuar y cuándo no?
Haz bien lo que haces y la gente te descubrirá e irá en tu búsqueda. Y eso te convertirá en una persona más feliz. No hay que forzarse a estar en el mundo, no hay que ir contra el Tao.

¡Pero si el Tao es indefinible!
Cierto, es un camino en el que cada uno es su propio barómetro: si estás infeliz o insatisfecho, estás yendo en contra del Tao. Una de las claves de la serenidad taoísta es la capacidad de entrar en contacto con nuestro complemento interior. El yang es creativo, asertivo y racional. El yin es receptivo, flexible, amable e intuitivo.

Lo femenino y lo masculino.
Si en una relación hombre y mujer descuidan sus complementos interiores, corren el riesgo de convertirse en polos uno de otro.

"Lo débil puede vencer a lo fuerte y lo blando a lo duro".
Es una de las mejores enseñanzas. Lao Tse nos invita a ir por la vía blanda, es más poderosa. El agua, yin, fluye, no tiene una forma definida, pero pulveriza las rocas. Los labios son los que protegen los dientes.

¿Cuáles son los tres venenos del Tao?
La ira, la envidia y la avaricia, porque impiden la felicidad. La ira convertida en acción se multiplica. Pero si cuando estás enfadado te detienes, desactivas la ira.

No hay nada como tomar perspectiva.
Le preguntaré lo mismo que a mis alumnos: "¿Cuál es la causa principal de la muerte?".

El nacimiento.
Exacto, todo lo que nace muere, sólo es cuestión de tiempo. La vida es un maravilloso regalo temporal, y cuando recibimos un regalo debemos ser agradecidos. Y puesto que todo regalo de vida viene con fecha de caducidad, cada momento es valioso.

Sí, hay que celebrarlo.
Mientras considere que hay que celebrar la vida cultivará el bienestar. El problema surge cuando lo que tienes lo das por hecho, entonces dejas de valorarlo y de agradecerlo y el bienestar se diluye.

31 de diciembre de 2011

La piedra y el hombre - Frases


LA PIEDRA Y EL HOMBRE


El hombre distraído tropezó con ella,
El violento la utilizó como proyectil,
El emprendedor construyó con ella,
El campesino cansado la utilizó de asiento,
Drummond de Andrade la poetizó,
David la utilizó para derrotar a Goliat,
Y Michelangelo esculpió la más bella de las esculturas.
En todos los casos la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre...