3 de febrero de 2011

Relato de cómo Assagioli enfrento el encarcelamiento

Este es un extracto de "El poder de elegir" de Annie Marquier, que cita otro libro fantástico "Psicosistesis" de Pierro ferrucci.
Al leerlo me impresiono la conciencia de su poder frente a la situación y me vino a la memoria la experiencia similar de Nelson Mandela.
Podemos verlo como una actitud heroica en situaciones limites pero para mi son un ejemplo a seguir en miles de carceles que podemos llegar a vivir en situaciones cotidianas: trabajo, relaciones, etc. Cuando nos vemos atrapados sin salida no debemos olvidar que SI tenemos el poder de elegir como responder.  Saludos. 



Piero Ferruci, sobre la página 133 de su libro La Psicosíntesis, ofrece un excelente ejemplo de este estado de ánimo. Nos cuenta cómo Assagioli, fundador de la Psicosíntesis, hizo frente en 1938 a su encarcelamiento por los fascistas a causa de sus ideas pacifistas, presentando un extracto de las notas que el mismo Assagioli había escrito durante su estancia en la cárcel:

«Me di cuenta que era libre de adoptar una actitud entre varias frente a la situación que vivía. Podía acordarle un valor u otro, o servirme de ella de una forma u otra. También podía rebelarme interiormente y maldecir la situación o podía someterme a ella pasiva y vegetativamente. Podía complacerme en el placer morboso de la compasión y representar el papel de mártir, o podía tomar la situación deportivamente y con sentido del humor, considerándola como una experiencia nueva e interesante... Podría hacer de ella una cura de reposo o un período de reflexión intensa, ya fuera sobre cuestiones personales —rever y a evaluar mi vida pasada— o sobre problemas científicos y filosóficos. Podía sacar provecho de la situación para emprender un entrenamiento filosófico personal, o finalmente, podía hacer de ella un retiro espiritual. He tenido la percepción pura y clara que el asunto era cosa enteramente mía, que era libre de elegir una o varias de esas actitudes y actividades, que esta elección tendría efectos inevitables que podría prever y de los cuales era plenamente responsable. No había ninguna duda en mi espíritu en cuanto a ese poder y a esa libertad esenciales y a sus privilegios y responsabilidades inherentes." 

Este estado de ánimo que acabamos de definir, esta forma de percibimos nosotros mismos como siendo totalmente dueños de nuestros estados interiores y de nuestras elecciones de actividades cualesquiera que sean las circunstancias, es un buen antídoto contra la victimitis. Redefinimos el poder sobre nuestra vida y eso nos llevara a hacer un trabajo de transformación interior (transformación de nuestros contextos de pensamientos) en lugar de querer cambiar a los otros o al mundo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario